Neumáticos para fabricar calzado

MMartinyca nació en 2013 con el objetivo de poner en valor la profesión de zapatero y comercializar un producto sostenible. "El proceso de reciclaje de los Neumáticos Fuera de Uso (NFU) es complejo: hay que retirar los filamentos de cobre que contienen, por ejemplo. Y, por tanto, resulta caro. Pero nosotros preferimos emplear la goma que ya existe en ellos antes que talar un nuevo árbol o extraer su resina", comenta María Martínez, fundadora de la firma. Dos proveedores españoles rompen, alisan y pulen los NFU para la marca.

Si volteas una de sus menorquinas se observan los surcos característicos de los neumáticos. "No se trata de un molde hecho de una pieza", como ocurre con otro calzado que busca imitar las abarcas, destaca la empresaria. "Si en la tira del talón no introduces rueda, el zapato se da de sí y no te permite caminar bien", subraya Martínez, quien asegura que con sus diseños se pueden realizar los mismos kilómetros que un vehículo» antes de que la suela, tan resistente al sol y al agua como un neumático, se desgaste.

La incorporación del polvo de neumáticos fuera de uso a las formulaciones de caucho para calzado también está ampliamente extendida entre los fabricantes de suelas. El Proyecto Recysole, desarrollado por Signus y la firma Ecoalf, ha conseguido unas sandalias con un alto porcentaje de caucho de neumático reciclado "sin aditivos", fabricadas únicamente con presión y altas temperaturas capaces de fijar las partículas de polvo de caucho. Y cuenta con una "amplia gama de colores", explica Leticia Saiz, responsable de Desarrollo de Mercados y Aplicaciones de Signus, el sistema colectivo de gestión de NFU que opera en España.



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