Primera licencia 

La FAO aplaudió el acuerdo alcanzado el jueves pasado entre Indonesia y la Unión Europea (UE) para emitir la primera licencia para madera en el mundo basada en el Programa para la Aplicación de Leyes, Gobernanza y Comercio Forestales (FLEGT, por sus siglas en inglés) como un logro importante en la lucha contra la tala ilegal.

A partir del próximo 15 de noviembre, la licencia FLEGT puede acompañar a las exportaciones de madera de Indonesia a los estados miembros de la UE para certificar que la madera se ha recolectado, transportado, procesado y comercializado conforme a la legislación indonesia.

Indonesia ha dado pasos importantes para fortalecer la gobernanza de los bosques, combatir la tala ilegal, modernizar su sector forestal, y mejorar sus prácticas empresariales”, señaló Robert Simpson, del Programa FAO-FLEGT, que apoya a los países productores de madera tropical que participan en esta iniciativa. “Además de ayudar a limitar el daño ambiental causado por la tala ilegal, garantizar la legalidad de la madera abre la puerta a promover los medios de vida sostenibles de las comunidades forestales e incrementa el acceso a los mercados internacionales de la madera”, añadió Simpson.

Indonesia suministra un tercio de las importaciones de madera tropical –en relación al valor- a la UE, uno de los mayores consumidores mundiales de productos madereros. Desde 2013, el Reglamento de Madera de la UE prohíbe a las empresas europeas comercializar madera y productos madereros ilegales en la UE.

La madera con la licencia FLEGT cumple automáticamente con los requisitos del mencionado Reglamento , creando un “canal verde” para la entrada de la madera indonesia en la UE. A nivel mundial, el PNUMA y la Interpol estiman que los delitos forestales alcanzan un volumen de entre 30 000 a 100 000 millones de dólares EEUU anuales, lo que supone del 10 al 30 por ciento del comercio mundial de madera.

“La tala ilegal y el comercio que lleva asociado socavan los esfuerzos de los países para gestionar los bosques de forma sostenible, conduciendo a su degradación y contribuyendo al cambio climático y la pérdida de biodiversidad”, aseguró Simpson, añadiendo que con ello también “las naciones en desarrollo se ven desprovistas de ingresos y pueden alimentarse los ciclos de corrupción, pobreza y conflictos”.



Dejar una respuesta

avatar
  Suscribir  
Notificar de