Campaña contra la desnutrición
Campaña contra la desnutrición

Hace doce años, los Estados miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) reunidos en la Cumbre Mundial de la Alimentación, se comprometieron a reducir a la mitad el número de personas que sufrían hambre en el mundo, antes de 2015. Era el primero de los Objetivos del Milenio, y el número de personas se cuantificó en 830 millones.

Sin embargo, estamos lejos de lograr ese objetivo. El aumento del precio de las materias primas para la fabricación de alimentos el pasado año se saldó con 40 millones de hambrientos más. Hoy suman 963 millones de almas censadas en las estadísticas del Hambre.

Este incremento en un solo año, provocó una urgentísima reunión en Roma, celebrada en el mes de junio, cuando los productores europeos comenzaban a amotinarse contra el precio del crudo, en la que el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, extendió una factura al mundo de 20.000 millones de euros.

Ha pasado medio año más y en la reunión de alto nivel de la ONU celebrada durante los días 26 y 27 de enero en Madrid, bajo el título “Seguridad Alimentaria para Todos”, Diouf ha asegurado en la sesión inaugural que, con 22.600 M€, los países en desarrollo podrán doblar su producción alimentaria para 2050 y garantizar el derecho a la alimentación de los 9.000 millones de bocas que poblarán el planeta.

Garantizar el cumplimiento de los compromisos

Convocada a instancias del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la conferencia, en la que han participacipado representantes de 95 países, organismos internacionales, ONGs, y de la sociedad civil, tenía por objetivo diseñar una hoja de ruta para garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos en la Cumbre de Roma, que concluyó con una declaración de intenciones y una recaudación de no más de 4.000 M€, de los que las principales partidas procedían de Francia (1.000 M€), Reino Unido (580 M€), y España (500 M€).

En la sesión inaugural de la cumbre, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha pedido a los países más desarrollados que destinen fondos adicionales a los ya comprometidos para luchar contra el hambre y aporten obligatoriamente el 0,7% del PIB en 2012, reiterando a su vez el compromiso del Gobierno español de lograrlo. Además, España contribuirá a la lucha contra el hambre con 1.000 M€ más en los próximos cinco años, según anunciaba Zapatero en la sesión plenaria.

Junto a él, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, que ha dado su aprobación a la propuesta española de crear un nuevo mecanismo para canalizar recursos adicionales para el sector agrícola y programas de nutrición, aseguraba que éstos aumentarán «si se logran movilizar más fondos, más tecnología y más inversión del sector privado», una opinión que no comparten muchas organizaciones de agricultores.

Cumbre sobre agricultura sin Agricultores

Los productores, «sujetos activos y a la vez afectados», subraya ASAJA, no estaban invitados. Concentrados ante Palacio de Congresos, han pedido una profunda reestructuración del sistema agroalimentario mundial.

COAG, Vía Campesina y casi medio centenar de organizaciones más,han firmado un manifiesto en el que señalan como causa principal de la crisis alimentaria «la promoción de los intereses de las grandes corporaciones y el control que ejercen en el comercio internacional », y además proponen una solución: la soberanía alimentaria, basada en la agricultura campesina de pequeños y medianos productores, dando prioridad a los mercados locales y a los métodos de producción sostenibles. A tal fin,demandan además el reestablecimiento del derecho de los Gobiernos a intervernir y regular el sector agrícola y alimentario.



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