Así, hasta el 15 de julio se han contabilizado un total de 9.647 siniestros, frente a los 7.791 fuegos del mismo periodo del año anterior, lo que supone un incremento del 23,8%.

En total, en lo que llevamos de año se han producido 6.101 conatos (menos de 1 hectárea); 3.546 incendios (más de 1 hectárea) de los que 17 fueron grandes incendios, de más de 500 hectáreas, frente a los cinco grandes incendios de la media del decenio y del año 2011.

Entre estos grandes incendios destacan los acaecidos el pasado 2 de julio en las Cortes y Andilla (ambos en Valencia), donde se calcinaron casi 50.000 hectáreas; seguido por el del 16 de mayo en Rasquera (Tarragona), en el que ardieron 2.735 hectáreas; el del 28 de febrero en Hermisende (Zamora), donde se quemaron 2.329 hectáreas, y el del 8 de marzo en Montanuy (Huesca), donde se incendiaron 2.084 hectáreas.

En total, el porcentaje de superficie afectada del territorio nacional es del 0,325%, frente al 0,142 de la media del decenio y al 0,132 del mismo periodo de 2011.

Por tipo de vegetación, un total de 66.423,70 hectáreas arrasadas por el fuego eran de superficie matorral y monte abierto; 19.375,43 hectáreas de superficie arbolada y 4.199,69 hectáreas eran pastos y dehesas.

En cuanto a las zonas geográficas, la más perjudicada es la región noroeste, donde se ha registrado el 51,15% de los siniestros, seguida por las comunidades interiores, con un 33,17% de los fuegos y del Mediterráneo, donde se ha producido el 15,13% de los incendios.

Respecto a la superficie forestal, los incendios se han concentrado en un 43,26% en el Mediterráneo, seguida del 40,77% en la región noroeste y del 15,90% de las comunidades interiores.

Finalmente, en el Mediterráneo se ha producido el 43,72% de los fuegos en superficie arbolada, seguida del 28,19% de los incendios en superficie arbolada en el noroeste y del 28,03% en las comunidades interiores.



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