Así, hasta el 30 de abril de 2012, se han registrado nueves grandes incendios (más de 500 hectáreas), frente a los cuatro del mismo periodo del ejercicio anterior. Además, estos datos todavía no contabilizan el siniestro registrado a mediados de mes en Rasquera (Tarragona), en el que han ardido 3.081 hectáreas.

Hasta mayo, el fuego afectó al 0,159% de la superficie nacional, tras arder 34.706 hectáreas de matorral y monte abierto; 6.995 hectáreas de superficie arbolada y 2.362 hectáreas de pastos y dehesas.

En total, se produjeron 7.493 siniestros, de los que 4.523 fueron conatos y 2.970 fueron incendios, de los que nueve superaron las 500 hectáreas de superficie arrasada, frente a los dos grandes fuegos de media del decenio.

Por ámbitos geográficos, el 58,87% de los fuegos se produjeron en la región noroeste; el 29,52% en las comunidades interiores; el 11,41% en el Mediterráneo y el 0,20%, en Canarias.

Concretamente, el 64% de la superficie arbolada se quemó en el Noroeste; el 18,23% en las comunidades interiores; el 17,65% en el Mediterráneo y, en Canarias, apenas el 0,07%.

Respecto a la superficie forestal, el 78,55% ardió en el Noroeste; el 15,29% en las comunidades interiores; el 6,14% en el Mediterráneo y el 0,02% en Canarias.



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