Un positivo balance de los incendios forestales registrados en Chile durante el período estival 2012-2013 dio a conocer el Ministro de Agricultura, Luis Mayol. Según indicó, en dicho periodo hubo una ocurrencia de 5.430 incendios (sólo 8 de características de magnitud), con un daño de 16.612 hectáreas y una pérdida directa de 15 millones de dólares.

Al respecto, el Secretario de Estado puntualizó que estas estadísticas contrastan positivamente al analizarlas con el promedio de los últimos 10 años. De 5.886 incendios forestales, en promedio 43 siniestros son de magnitud sobre las 200 hectáreas, con un daño de 52.262 há. y pérdidas directas del orden de los 50 millones de dólares.

En este sentido, Mayol indicó que “es indudable que las cifras en inversión en protección han sido tremendamente favorables durante los últimos cuatro años, gracias al aumento en 31,5% del presupuesto en materia de incendios forestales en CONAF, como también los resultados en ocurrencia y daño de los siniestro durante este último período”.

Sin embargo, aclaró que “el problema de la ocurrencia de incendios forestales no se soluciona en un verano. Ello requiere de un trabajo mancomunado de toda la sociedad, focalizado, sistemático y permanente en el tiempo. Se deben cambiar conductas y actitudes frente al uso del fuego en forma irracional y descuidada, y se debe manejar la vegetación para disminuir y atenuar el impacto de estos sucesos”.

Por su parte, el Director Ejecutivo de CONAF, Eduardo Vial, explicó que “en los últimos años ha sido cada vez más patente que estos agentes dañinos no sólo sean un problema para el bosque y los recursos naturales, sino también se han transformado en un problema de gran impacto social, que genera la pérdida de vidas humanas y que compromete el orden y seguridad interna del Estado. Todo esto supeditado en gran medida por las cambiantes condiciones climáticas globales”.

Consciente de este complejo panorama ambiental y social, el Gobierno, por intermedio del Ministerio de Agricultura y la Corporación Nacional Forestal de Chile, reforzó fuertemente su acción en prevención y control de los incendios forestales, dirigido fundamentalmente hacia la población más vulnerable que habita en áreas rurales y en interfase forestal/urbana.

Este refuerzo se observó principalmente en el Presupuesto para enfrentar los incendios forestales. Al hacer un análisis del Presupuesto otorgado desde el año 2009 al 2013, éste aumentó en M$6.856.704, pasando desde M$9.561.148 a M$16.417.825, lo que significó 71,7% de incremento. Solamente en 2013 este presupuesto subió 31,5%.

Estos recursos adicionales han permitido aumentar los períodos operativos del Sistema de Protección del Estado y contratar un mayor número de trabajadores entre las regiones de Atacama y Magallanes, incrementándose en 145.904 jornadas de trabajo anual entre 2009 y 2013, con 547 trabajadores más en el sistema de protección y 49 Brigadas adicionales (con un máximo de 1.162 brigadistas en 2009 a 1.602 en 2013).

Todo este desarrollo ha traído aparejado importantes inversiones en: radiocomunicaciones, Sistema Digital de Control de Operaciones (SIDCO 2.0), soporte de equipos computacionales y herramientas especializadas para las Brigadas de Prevención y Control de Incendios Forestales, con una inversión de M$ 3.700.000 en los últimos cuatro años.

Este año se implementó exitosamente el Sistema Digital de Control de Operaciones (SIDCO 2.0), a través de cuyo programa se lleva en línea todo el registro de las actividades en incendios forestales, constituyéndose en una muy buena herramienta para la toma de decisiones de las autoridades, como también de los técnicos al momento de definir una estrategia de control del fuego.

Asimismo, el Ministro de Agricultura explicó que ante el escenario de la compleja causalidad de los incendios forestales en el último tiempo, se dictó la Ley Nº 20.653/03 que tipifica los delitos de incendio y aumenta las sanciones a responsables de incendios forestales, lo que ha fortalecido la acción preventiva y punitiva tanto del Ministerio de Agricultura como de CONAF, estableciéndose finalmente que el incendio forestal es un delito.

Sobre ello, Mayol puntualizó que “contar con una tipificación actualizada de las diferentes acciones o actividades que puedan generar un incendio forestal permitirá proteger las Áreas Silvestres Protegidas y las formaciones vegetales xerofíticas, a través de disposiciones legales que claramente castigan acciones irresponsables en estas áreas”.



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