La organización internacional de conservación marina Oceana ha situado una serie de estaciones de medición de la contaminación por hidrocarburos tóxicos alrededor de las instalaciones de la plataforma Deepwater Horizon de BP en el golfo de Méjico, según informa esta organización en un comunicado.

Este proyecto, de carácter pionero, permitirá detectar la presencia de partículas microscópicas e invisibles de derivados de petróleo en las aguas que rodean a la plataforma accidentada. También analizará el penacho de hidrocarburos que hace unas semanas fue detectado dirigiéndose hacia el suroeste del Golfo a una profundidad de centenares de metros.

El equipo de científicos, que participa en la expedición dirigida por el oceanógrafo Xavier Pastor a bordo del Oceana Latitude, ha invertido dos semanas en colocar y recuperar el sistema de mediciones.

El proyecto ha sido diseñado por el especialista en contaminación por petróleo Jeff Short, que fue uno de los investigadores encargados por el gobierno de los Estados Unidos del seguimiento de los efectos del vertido del Exxon Valdez cuando formaba parte de la NOAA. También estuvo presente en Galicia para estudiar la evolución de la situación producida por la catástrofe del Prestige.

Ahora, desde su puesto de director científico de Oceana para el Pacífico, trabaja para evitar el desarrollo de nuevas explotaciones petrolíferas offshore en Alaska. Short explica: "Ninguna entidad ha colocado un sistema de sensores como el de Oceana, a pesar de que el uso de dispersantes haya fragmentado las partículas de crudo hasta hacerlas invisibles".

Medir la contaminación real

"Cuando se analicen las mediciones, obtendremos datos fidedignos de la contaminación real de la zona. Hay que tener en cuenta que veintiún años después, aún quedan áreas costeras y pesquerías afectadas por el desastre del Exxon Valdez en Alaska, y el vertido de la Deepwater Horizon es muy superior", añade el experto.

El equipo de investigadores de Oceana a bordo del Latitude ha instalado, en dieciséis puntos del Golfo, centenares de sensores de medición vertical, desde la superficie hasta los dos mil metros, distribuidos cada 100 metros de profundidad. Tras cinco días de intervalo para permitir a los sensores llevar a cabo sus tomas de datos, la tripulación del buque de Oceana ha recuperado los sensores y los ha hecho llegar a un laboratorio independiente y especializado.

Este laboratorio realizará los análisis que permitirán determinar los niveles de contaminación por hidrocarburos tóxicos en la zona que ocupaba la plataforma de BP, y también en otras zonas del Golfo al Oeste y Norte de la misma. Se prevé que los resultados estén listos dentro de unas cuatro semanas.

Según Xavier Pastor, Director de Oceana para Europa y responsable de esta expedición, "la investigación llevada a cabo por el equipo dirigido por mis colegas Jeff Short y Susan Murray es uno de los proyectos más importantes y ambiciosos de los incluidos en la expedición de Oceana al golfo de Méjico".

"La campaña se inició a principios de agosto y se prolongará durante dos meses. Estas mediciones serán complementadas con las inmersiones en distintas zonas del Golfo por parte de buceadores de Oceana y el uso de dos robots submarinos de pueden alcanzar los 300 y los 700 metros respectivamente", explica Pastor.



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