Hace ya 42 años, en 1970, una gran cantidad de ciudadanos y ciudadanas estadounidenses se movilizaron para alertar sobre la fragilidad del planeta. Esta gran movilización, que se considera como el nacimiento del actual movimiento ecologista, fue bautizada con el nombre de Día de la Tierra (Earth Day).

Desde entonces se ha venido dando un fenómeno paradójico. Por un lado, cada vez existe más información y evidencia sobre la sobreexplotación a la que están sometidos los recursos naturales del planeta. Pero, por otro, esta utilización de los recursos no deja de crecer, al tiempo que el reparto de su utilización es cada vez más desigual e injusto, tanto entre los diferentes países como en el interior de cada Estado.

Los estudios científicos no dejan lugar a dudas: en los últimos 40 años se ha perdido el 30% de la biodiversidad del planeta mientras que se ha duplicado la demanda de recursos naturales. Hace ya mucho tiempo que la Tierra no dispone de suficientes recursos como los que se dilapidan cada año, por lo que el consumo reciente se hace a costa no solo de lo que produce cada año el planeta, sino de sus reservas, dejando a las generaciones futuras un territorio cada vez más empobrecido y contaminado.

Los problemas vienen tanto del lado de las fuentes de los recursos -pérdida de bosques, agotamiento de caladeros de pesca, pico del petróleo, pérdida de suelos fértiles, etc.- como de los sumideros a los que arrojamos nuestros residuos -exceso de CO2 en la atmósfera lo que genera cambio climático, contaminación de suelos, de las aguas continentales y océanos, etc. El único camino posible para que la existencia sea viable es, pues, la reducción de la huella ecológica, la disminución drástica del uso de recursos naturales, ajustarse a los límites físicos del territorio.

Actividades en Madrid

Bajo el lema "Por el medio ambiente, el clima y la justicia social", más de 50 organizaciones de organizaciones sociales, medio ambientales, políticas, sindicales y del sector de las energías renovables reivindicaron ayer el Día de la Tierra, con un pasacalles lúdico y colorido, al tiempo que se denunciaron algunas de las medidas que el Gobierno central y la Comunidad de Madrid llevan tiempo poniendo en marcha.

Desde la plaza de Isabel II hasta la Plaza del Dos de Mayo, y al compás de charangas y batucadas, cientos de personas reivindicaron la gestión pública del agua, la calidad del aire, un transporte público de calidad y asequible, el fin de la energía nuclear y el fomento de las renovables, la lucha contra el cambio climático, o la oposición al proyecto Eurovegas.

Numerosas plataformas ciudadanas se dieron cita, junto con otras muchas organizaciones sociales, políticas y medioambientales, en Madrid, para recordar que dependemos de la naturaleza. Que la economía debe servir a las necesidades humanas y debe estar condicionada por los límites del planeta en que vivimos.

Flashmob en Barcelona

También con motivo de este día, Greenpeace organizó un multitudinario flashmob por la Amazonia en el Arc del Triomf en Barcelona. "Miles de personas, a pesar de la amenaza de lluvia, han bailado samba al ritmo de batukada en un flashmob reivindicativo para poner de manifiesto el grave problema de la deforestación que afecta a la Amazonia, pero también para mostrar que hay soluciones", ha declarado Luis Ferreirim, responsable de la campaña de Agricultura y Bosques de Greenpeace.



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