M. Carmen de Valencia no hizo llegar una serie de imágenes sobre el robo de huevos de tortuga. En la redacción nos sobrecogimos al ver las siguientes imágenes:

Por eso decidimos ponernos en contacto con la organización ecologista Greenpeace, y enviarles estas imágenes. Y ésta fue su respuesta:

"Respecto a la presentación que nos envías, desde Greenpeace conocemos de primera mano el desarrollo de esta recogida de huevos enmarcada dentro de un acontecimiento excepcional que acontece en el Refugio de Vida Silvestre de Ostional.

Se trata de la tortuga lora, que desova en pocos lugares, y que siempre se ha encontrado amenazada por el furtivismo y la venta ilegal de huevos. Como cualquier otra tortuga desova de noche, en la playa. Sin embargo, cada 20 días aproximadamente (coincidiendo con una fase lunar) entre los meses de julio y diciembre se da un fenómeno que se conoce como "arribada" en el que llegan literalmente miles de tortugas a la playa durante tres días en un tipo de frenesí y desovando incluso de día y aunque haya gente alrededor (normalmente son muy asustadizas).

Durante este episodio masivo las propias tortugas desentierran los nidos de las que han llegado primero, al no tener espacio para excavar su propio nido. Las familias del pueblo de Ostional que cuentan con autorización recogen los huevos puestos durante las primeras 24 horas de la arribada (establecidos según estudios como no viables porque son los que desentierran las tortugas que llegan posteriormente y se comen las aves). Estos huevos se embolsan con un sello especial y son los únicos huevos legales en el mercado.

Este programa es llevado a cabo por ADIO (Asociación de Desarrollo Integral de Ostional) y la Universidad de Costa Rica que paralelamente realizan estudios científicos para monitorizar la población de tortugas. Con la venta de esos huevos sobrevive el pueblo, mantienen el refugio de vida marina y la vigilancia contra el furtivismo,  y con ello contribuyen a la conservación de las tortugas. Los nidos que hacen las tortugas cuando no se da este fenómeno o pasadas esas primeras horas no se desentierran y es ilegal comercializarlos.

Es un ejemplo de desarrollo sostenible en el que la conservación de una especie contribuye al desarrollo económico del pueblo (por la venta de huevos y por los turistas que se acercan a ver las tortugas)".

Por lo tanto, es una suerte comprobar que no era una atrocidad contra las tortugas lo que se estaba cometiendo, sino un proyecto de conservación.



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