El Gobierno de Estados Unidos ha autorizado de manera condicional a Shell a iniciar prospecciones petrolíferas en aguas del Océano Ártico, en el Mar de Chukchi, lo que supone “un paso atrás” para WWF-US.

WWF se opone por completo a esta decisión, que da permiso a Shell para perforar a 112 kilómetros de la costa de Alaska, a más de 1.500 kilómetros de la estación más cercana de la Guardia Costera. En caso de accidente, podría ser imposible detectar y contener un vertido de petróleo en este entorno tan extremo.

“La decisión de hoy pone más cerca la posibilidad de extraer combustibles fósiles del Mar de Chukchi, el hogar de fauna salvaje majestuosa y un lugar donde la meteorología extrema, vientos huracanados y las difíciles condiciones del mar hacen extremadamente difícil la respuesta a un vertido. Es un paso atrás”, ha dicho Margaret Williams, la responsable del programa Ártico de WWF-US.

“No existe la tecnología para limpiar un posible vertido, por lo que las perforaciones en alta mar son un riesgo demasiado grande para el Ártico. Tenemos multitud de opciones energéticas mucho mejores, tecnologías que permiten suministrarnos de energía sin dañar el planeta”.

La agencia gubernamental de EEUU que tomó la decisión de permitir las prospecciones lo hizo a pesar de que, según sus propios cálculos, hay un 75% de posibilidades de que durante el periodo de la concesión se produzcan uno o más vertidos de más de 1.000 barriles de petróleo. Los impactos de un derrame de petróleo podrían ser irreversibles para la naturaleza, la fauna salvaje y las personas.

Shell todavía tiene que recibir otras autorizaciones para poder perforar en los seis pozos exploratorios del mar de Chukchi este verano, por la posible afección a especies protegidas por las leyes de EEUU: osos polares, morsas, belugas, ballenas de Groenlandia y diversas poblaciones de aves marinas.

En enero de 2013, el mundo recibió una prueba de los riesgos de la exploración de petróleo en el Alto Ártico, cuando Shell perdió el control de una plataforma petrolífera –que acabó chocando contra una isla- mientras la remolcaba de Alaska a Seattle para su mantenimiento.  

El Ártico se está calentando mucho más rápido que el resto del planeta, y la pérdida de hielo marino no deja de batir récords. Para reducir los impactos del cambio climático, es crítico que tanto EEUU como el resto de Gobiernos mundiales tomen medidas contundentes recortando las emisiones de gases de efecto invernadero. Nuevos estudios científicos han demostrado que cumplir el objetivo global de mantener el aumento de temperaturas por debajo de 2ºC supondría acabar con todos los planes de explotación de combustibles fósiles en el Ártico.



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