Por Eva San Martín
esanmartin@ambientum.com

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) quiere abrir a la central nuclear de Ascó (Tarragona) un expediente sancionador por “las irregularidades descubiertas al analizar las circunstancias que condujeron a la liberación de partículas radiactivas” en 2008. Ésta es una de las principales conclusiones reveladas por el subdirector de instalaciones nucleares, Javier Zarzuela, del CSN, tras la reunión del  Comité de Información de Ascó, celebrada ayer.

El organismo controlador de la energía atómica en España cree, además, que tras “la fuga radiactiva” acontecida en la central en 2008 hubo deficiencias en “las actuaciones posteriores” a la fuga por parte del titular de la central, que corresponde a ANAV, Asociación Nuclear Ascó-Vandelló II, una agrupación formada por el Grupo Endesa e Iberdrola.

Fuga de nivel 2

La central de Ascó sufrió un escape radiactivo que llevó al Consejo Nuclear a declarar el nivel 2 para el “incidente” atómico, que tenía lugar el 5 de abril de 2008. La escala internacional de sucesos radiactivos que mide este tipo de incidentes y que va del 0 al 7.

Aunque el organismo que vela por la seguridad de las centrales nucleares declaró que el impacto radiológico sobre la población y sobre los trabajadores de la central nuclear estaba “por debajo de los límites legales”, asociaciones ecologistas como Greenpeace solicitaron “el cierre “cautelar” de las instalaciones.



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