Reino Unido ve en la fractura hidráulica una forma de ganar autonomía energética y podrá autorizar los permisos si los ayuntamientos se demoran.

El Gobierno David Cameron tendrá potestad para autorizar una petición si los ayuntamientos o administraciones locales se demoran más de 16 semanas, que es el límite que les marca la ley para dar una respuesta.

En la práctica, los ayuntamientos se demoran mucho más allá de los cuatro meses que les marca la normativa, lo que en algunos casos hace perder la paciencia a las compañías que buscan gas o petróleo mediante el fracking. El Gobierno de Londres intervendrá si un consistorio se retrasa constantemente en la toma de estas decisiones.

Energía de origen nacional

"Necesitamos incrementar el suministro energético de origen nacional, y aquí el shale gas tiene una función importante", ha asegurado la ministra británica de Energía, Amber Rudd, quien se ha quejado de que "las solicitudes se alargan durante meses e incluso meses".

Los analistas creen que esta decisión es la respuesta a lo que sucedió recientemente en Blackpool, al oeste de Inglaterra, donde la solicitud de la empresa Cuadrilla para realizar dos perforaciones fue denegada tras un año de estudio. Los responsables locales justifican esta tardanza en que otorgar estos permisos es una tarea compleja.

Cálculo de reservas

Aunque las mismas autoridades reconocen que es imposible saber cuáles son las reservas de gas y petróleo que habría bajo el suelo de Reino Unido, científicos del Instituto Geológico Británico (BGS, por sus siglas en inglés) cifran en 36,8 billones de metros cúbicos el volumen solo en el Norte de Inglaterra, que es la zona más cercana a los pozos de petróleo del Mar del Norte.

Además del posible aumento de las reservas de hidrocarburos propios -algo que está todavía por demostrar- y de la probable creación de riqueza, el Gobierno británico ve en el desarrollo de esta industria una vía alternativa para incrementar sus recursos.



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