A medida que Europa avanza hacia sus objetivos en materia de energías renovables, las fuentes de energía undimotriz y mareomotriz van acaparando cada vez más atención. De hecho, la energía del oleaje o undimotriz es un recurso renovable abundante que se está empezando a aprovechar en varios países europeos. Lo que resulta especialmente atractivo de las olas del mar es su alta densidad de energía, que se estima entre las más altas de todas las densidades energéticas de las fuentes de energía renovables. Pero si bien vamos sabiendo cada vez más acerca de sus ventajas, en general, se sabe poco sobre su impacto en el medio marino.

El trabajo de investigación está patrocinado por el proyecto Flowbec (“Flujo y ecología bentónicos 4D”) que tendrá una duración de 3 años y recibirá financiación por valor de 1,2 millones de euros.

El proyecto está coordinado por el Centro Nacional de Oceanografía (NOC) británico y está financiado por otros dos organismos británicos: el Consejo Nacional de Investigación del Entorno Natural (NERC) y el Ministerio de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA). Otras instituciones involucradas incluyen las universidades de Aberdeen, Bath, Edimburgo, Exeter, Plymouth, la Universidad de Queens en Belfast, el Laboratorio Marino de Plymouth, el servicio de investigación pesquera escocés Marine Scotland Science (MSS), el Centro Británico de Datos Oceanográficos (BODC), el EMEC y una de las principales empresas desarrolladoras de turbinas mareomotrices del mundo, OpenHydro Ltd.

El Dr. Paul Bell, un físico marino del NOC y coordinador del proyecto, destacó las diversas procedencias de los socios del mismo: “Se trata de un estudio realmente multidisciplinar que reúne a investigadores de todo el Reino Unido para esclarecer de qué manera podría afectar al medio ambiente la extracción de energía a partir de las olas y las mareas de los océanos. Los efectos que se detectasen podrían ser positivos para la fauna y la flora, pero en el caso de que sean negativos, nuestra investigación podría indicar maneras de evitarlos en futuros diseños”, concluyó.

En todas las instalaciones de pruebas se utilizará una amplia gama de sistemas de medición y modelado para mejorar nuestra comprensión sobre la interacción de la hidrodinámica con la fauna y flora que se encuentran a su alrededor. En concreto, el estudio se centrará en cómo las diversas especies deciden usar zonas de la columna de agua con diferentes características físicas, en cómo el entorno circundante se ve afectado por la presencia de las estructuras de energías renovables y en identificar la interacción de las citadas especies con la tecnología mareomotriz.

El Dr. Philippe Blondel, profesor titular de Física y director adjunto del Centro para las ciencias del espacio, la atmósfera y el océano (CSAOS) de la Universidad de Bath, comentó: “La utilización de las olas y las mareas como fuentes de energía renovables es más predecible que la energía solar o eólica y, por supuesto, no tiene el mismo impacto visual. Los dispositivos de energía mareomotriz alteran el flujo local de agua y este proyecto pretende medir y evaluar si esto afecta a la fauna que los rodea”.

“Vamos a compartir los conocimientos adquiridos con otros usuarios y facilitar datos en forma de recurso abierto a los científicos medioambientales al final del proyecto. La presentación de nuestros primeros resultados en el Congreso Europeo en Acústica Submarina (ECUA), tan sólo unos pocos días después de recuperar la plataforma, ha sido muy bien acogida por los operadores e investigadores que trabajan con energías renovables marinas.

Los investigadores han combinado dos sistemas de sonar de última generación en una plataforma ubicada en el lecho marino a menos de veinticinco metros de una estructura de OpenHydro. La estructura es una turbina marina muy similar a un pequeño ventilador cerrado, o a un ventilador con motor de reacción que es silencioso e invisible desde la superficie, y está situada a una profundidad tal que no representa ningún peligro para la navegación”. Los sistemas de sonar seguirán muy de cerca a los peces y las aves marinas buceadoras que pasan por la zona cercana a su ubicación o se alimentan en la misma. Lo más importante es que el dispositivo será capaz de evaluar por fin cómo interactúan los peces y las aves con la instalación.

Tradicionalmente, estos sonares se montaban en un barco como unidades separadas mirando hacia el fondo del mar. En este proyecto, los participantes los adaptaron especialmente para que puedan funcionar de forma autónoma combinada durante varias semanas, desde el lecho marino, orientados hacia la superficie. Esta modalidad de recogida de datos permite captar imágenes de una “cortina acústica” completa a lo largo del flujo de las mareas y alrededor de la turbina en un entorno muy complicado.

Por su parte, la Dra. Beth Scott, profesora titular de Ecología Marina de la Universidad de Aberdeen, comentó lo que supone el proyecto en términos de tecnología y asociación: “Es un logro increíble de colaboración, que implica la participación de una amplia gama de conocimientos especializados, y nos ha permitido lograr producir y utilizar el tipo combinado de instrumentos que por fin comenzarán a facilitar la información ecológica que tanto necesita la industria de las energías renovables marinas”.

“Una vez analizados en detalle, estos datos determinarán cómo se comportan los animales móviles, tales como las aves marinas y sus presas, en las inmediaciones de los dispositivos marinos de producción de energía renovable a lo largo de todo un ciclo de mareas quincenal, dado que los instrumentos habrán logrado emitir señales y recoger información en cada segundo de este periodo de dos semanas. Esta investigación ayudará a determinar el riesgo real de colisión entre los animales marinos y las turbinas y permitirá a los responsables de la ordenación del espacio marítimo un cambio radical en el nivel de seguridad a la hora permitir ubicaciones para el desarrollo de las renovables”.



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