¿Por qué España lleva cinco años en medio de un parón de las renovables si hace una década era líder mundial?

Cinco años después del parón decretado por el Gobierno del PP, se ultima una mega subasta de 2.000 megavatios para instalar renovables. España, empujada por los compromisos europeos que tiene que cumplir, intenta salir del agujero en el que se metió.

Inicio de las renovables

Monera llegó a Barajas en 1976 con una placa solar bajo el brazo. “El primer panel fotovoltaico que entró en España lo traje yo”. Es su tarjeta de presentación. La compró en una feria tecnológica en EE UU. Desde entonces, Monera ha estado ligado a este sector a través de la empresa fotovoltaica que fundó, Elecsol. Durante más de una década, hasta mediados de los ochenta, su trabajo se centró en la instalación de placas en viviendas aisladas, las decenas de miles de casas que en la España rural no estaban enganchadas a la red eléctrica.

El Gobierno aprobó en 1986 el primer plan de renovables. Para entonces, la hidroeléctrica -que genera energía a través de los pantanos y que entra dentro de la categoría de renovables- estaba ya muy presente en España. Y había algunas experiencias puntuales de instalaciones solares y eólicas enganchadas a la red. “Simplemente eren proyectos de investigación”, recuerda Monera.

Pero no fue hasta mediados de los noventa cuando se produjo el verdadero desarrollo de estas dos tecnologías. “Gamesa instaló su primer parque eólico en 1994”, recuerda Juan Diego Díaz, director de marketing de esta empresa y presidente de la Asociación Eólica de España. “Tuvimos un desarrollo muy fuerte con los primeros parques eólicos en 1998 y 1999”, añade José Miguel Villarig, presidente de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA).

Auge del sector

“El 11 de septiembre de 2001. No se me puede olvidar la fecha. Ese día vendí mi empresa a una compañía americana”. “En 2001 trabajaban en la empresa ya 300 personas”, rememora. En 2001 también Gamesa salió a Bolsa y comenzó su estrategia internacional. Estaba vigente ya el plan de renovables 2000-2010. “En 2004, había instalados ya unos 8.000 megavatios de eólica en España”, apunta Villarig, de APPA. Eso equivale a un tercio de la potencia actual de esta tecnología limpia en España. En el caso de la eólica, su crecimiento fue suave y algo más ordenado.

Caída del sector

Monera se había jubilado en 2006 y, aunque mantenía contactos con el sector, se quedó al margen del temporal que azotó a las renovables a partir de 2008. “Fue la tormenta perfecta”, señala Amores, de Deloitte. La crisis hundió la demanda de electricidad, que todavía hoy sigue en niveles similares a los de 2004, recuerda Villarig. Eso acentuó aún más el problema de la sobrecapacitación del sistema eléctrico, del que no eran solo responsables las renovables. Desde los años noventa, recuerda Amores, España se lanzó a construir ciclos combinados, “previendo también que la demanda iba a crecer”. Son las centrales que utilizan gas para generar electricidad, que, aunque son menos contaminantes que las térmicas de carbón, también expulsan CO2. “Los ciclos están trabajando ahora al 10% o el 12%”, admite Antoni Peris, presidente de Sedigas.

El Futuro

En el sector eólico, la mirada está puesta en las subastas. A finales de abril o principios de mayo está previsto que se celebre una para instalar 2.000 megavatios nuevos renovables -que podrían llegar a 3.000-. “Supone retomar el camino de la instalación de renovables”, sostiene Daniel Navia, secretario de Estado de Energía, quien recuerda la necesidad de cumplir los objetivos europeos. “La tecnología ha madurado mucho”, indica Navia: “Ahora son sorprendentes los bajos costes”. Tanto, que la última subasta realizada hace un año -por 500 megavatios de eólica- se la llevó una empresa cuya propuesta era cobrar solo lo que marque el mercado mayorista, es decir, sin primas. “Los costes de fabricación en los últimos diez años han caído un 60% en el sector eólico”. Algo similar ha pasado con la fotovoltaica.



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