Ayer, 9 de junio, en Valencia, la Plataforma contra el cementerio nuclear de Zarra y Greenpeace entregaron en el Palacio de la Generalitat Valenciana una cesta de productos gastronómicos tradicionales y otra con “residuos nucleares”, para pedirle al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que se posicione en contra de la candidatura presentada por el municipio valenciano de Zarra para albergar el cementerio nuclear centralizado (ATC) que promueve el Ministerio de Industria.

“El presidente Camps debe decir a los ciudadanos si la Generalitat Valenciana va a optar por defender los valores tradicionales y culturales valencianos o si dejará que la Comunidad Valenciana se convierta en el cementerio nuclear de España”, declaró Pepe Cerdá, portavoz de la Plataforma contra el cementerio nuclear de Zarra.

El gasto en el ATC de Zarra ascenderá hasta 1.400 millones de euros

El equipo de Gobierno municipal del Ayuntamiento de Zarra adoptó el pasado 29 de enero, con total secretismo, sin dar ningún tipo de información previa a sus vecinos ni a los pueblos de la comarca, la decisión de postularse ante el Ministerio de Industria como candidato a albergar la instalación donde se depositarían todos los residuos radiactivos de alta actividad de las centrales nucleares españolas.

Según estas organizaciones, no está justificada la urgencia del cementerio nuclear centralizado (ATC) puesto que varias centrales (entre ellas Cofrentes) aún tienen capacidad de almacenamiento en sus piscinas, y las otras cuentan con almacenes temporales individualizados (ATI). Además, el ATC es la opción más costosa: su coste total superará los 1.400 millones de euros frente a los 100 millones de euros, aproximadamente, que supondrían hacer los cuatro ATI restantes (20-25 M€ por unidad; ya hay tres hechos o en construcción -Trillo, Zorita y Ascó-).

El ATC repercutiría negativamente sobre el turismo de la zona

“No hay ninguna necesidad, y menos en época de crisis, de imponer este costoso proyecto del ATC, invirtiendo 1.400 millones de dinero público. Además, hay tiempo suficiente para generar un amplio consenso social en torno a esta cuestión, siguiendo un procedimiento de participación pública que respete la legislación vigente, al contrario de lo que está haciendo el Ministerio de Industria”, declaró Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace.

Greenpeace y la Plataforma contra el cementerio nuclear de Zarra adviertieron del daño que el cementerio nuclear tendría sobre el turismo natural, cultural y gastronómico de la Comunidad Valenciana, conocida por su patrimonio histórico y cultural. Además, su gastronomía, que refleja el gran potencial agroalimentario de su territorio, goza de sobrado reconocimiento en el exterior. Prueba de ello es la importancia creciente que el turismo cultural, rural, de Naturaleza y gastronómico tienen para la economía de la Comunidad Autónoma.

Según las organizaciones, Valencia corre el riesgo de perder este prestigio internacional y pasar a ser más conocida como el cementerio nuclear de España. Las millonarias inversiones de la Generalitat Valenciana en sus campañas de defensa y promoción de los valores turísticos y gastronómicos de la comunidad autónoma, corren el riesgo de caer en saco roto, si el cementerio nuclear se instalase finalmente en la región.

Ante esa situación, estas organizaciones han pedido al presidente Camps que actúe con firmeza en defensa de estos valores y se oponga de forma rotunda a que Valencia albergue el almacén centralizado de residuos radiactivos de alta actividad.

Para Greenpeace y la Plataforma contra el cementerio nuclear de Zarra, el ATC provocará un grave daño a toda la Comunidad Valenciana, y traerá la muerte económica y social a la comarca del Valle de Ayora-Cofrentes, ya que alejará cualquier posibilidad de llevar a cabo un desarrollo sano y sostenible en sus pueblos, y expondrá inevitablemente a las personas y al medio ambiente a graves e innecesarios riesgos.



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