La demanda de combustibles fósiles podría alcanzar su punto máximo en 2030 con una transición más agresiva hacia un futuro más verde, ya que el crecimiento de la demanda de gas natural no compensa la menor demanda de petróleo y carbón.

Las opciones que tienen los directivos para hacer frente a este cambio se están multiplicando, pueden provenir de negocios que antes no estaban relacionados y podrían amenazar a los activos tradicionales de combustibles fósiles.

La cuarta edición del informe de Bain & Company sobre la economía integrada de los mercados energéticos –centrado en petróleo, gas, carbón, energía nuclear y fuentes renovables en los mercados de generación de energía y en los mercados de demanda industriales de transporte y de edificios- identifica un plan de acción de seis pasos para ayudar a los directivos a prepararse y gestionar esta transición.

En su nuevo informe, Managing the Energy Transition: Three Scenarios for Planning, Bain & Company analizó 17 posibles disrupciones en el panorama energético de aquí a 2030.

La consultora realiza periódicamente este análisis con el objetivo de comprender los cambios que se están produciendo, desarrollar una serie de desenlaces razonables, y ayudar a las empresas a crear escenarios que les permitan gestionar sus negocios en tiempos de incertidumbre sin precedentes.

Combustibles fósiles – mercado energético

“Dónde y cómo las empresas deciden participar en el mercado energético será fundamental para su éxito a largo plazo. Lo que está claro es que tienen múltiples opciones para hacer frente a este cambio y pueden provenir de negocios que antes no estaban relacionados y, en la mayoría de los casos, amenazan sus negocios tradicionales”, dijo Jorge Leis, autor principal del informe y socio de Bain & Company en el área de Petróleo y Gas.

“Los ejecutivos de la industria que comienzan a formularse las preguntas estratégicas ahora asegurarán su supervivencia en la próxima era de lo que llamamos hipercompetitividad”. Según Bain & Company, la lista de posibles disrupciones de este año en el panorama energético incorpora algunas interesantes tendencias, entre ellas:

Intensidad energética y disrupciones digitales

Se espera que la intensidad energética industrial disminuya anualmente entre 2 y 3 puntos porcentuales debido a las mejoras en la eficiencia de varias fuentes diferentes: implementación de tecnologías más eficientes; mayor regulación y apoyo gubernamental; estándares de gestión de energía impulsados por el consumidor; y edificios de nueva construcción y nueva maquinaria en regiones de rápido crecimiento.

Reducirán los costes por unidad de energía y mejorarán la eficiencia de los procesos a lo largo de las cadenas de valor energético, tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda. La tecnología ya ha comenzado a influir en las curvas de costes y productividad, y esta tendencia se acelerará en el futuro. Por eso, lo digital será un factor clave para muchas posibles disrupciones, que incluyen:

  • Mantener el petróleo y el gas no convencionales en sus respectivas curvas, reduciendo así los costes para alcanzar el punto de equilibrio de forma predecible
  • Introducir cambios en los costes operativos y en la eficiencia del capital para las fuentes convencionales de petróleo y gas, especialmente offshore
  • Impulsar la energía solar y eólica hacia sus respectivas curvas de aprendizaje
  • Permitir que las redes inteligentes alcancen niveles cada vez más altos de energías renovables en el mix de generación energético
  • Permitir una mejor integración de la respuesta a la demanda, la eficiencia energética y la energía fotovoltaica distribuida, proporcionando una mejor gestión de la demanda para los consumidores mediante el uso de dispositivos inteligentes
  • Obtener una mayor eficiencia en el consumo de combustible de los Vehículos con Motor de Combustión Interna (ICEV)
  • Impulsar el avance de los vehículos eléctricos acelerando la comercialización de vehículos autónomos

La sostenibilidad

Al igual que los cambios digitales, la sostenibilidad influye en muchas tendencias. Las regulaciones para la energía renovable están vigentes en 141 países y, desde mediados de 2016, 10 países han implementado o sugerido regulaciones más estrictas. A excepción de EE. UU, las regulaciones de carbono han ganado fuerza tanto en Asia como en América.

A medida que los países comienzan a utilizar los precios del carbono para medir el riesgo del cambio climático, las estimaciones de los precios de carbono son cada vez más agresivas, acelerando la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles.

En la industria del transporte, los esfuerzos de sostenibilidad impulsarán la entrada de los vehículos eléctricos y endurecerán las normas de consumo eficiente de combustible, al mismo tiempo que impulsarán a las industrias de transporte y aviación a invertir en gas natural licuado (LNG) y biocombustibles mediante el establecimiento de normas de emisiones más estrictas.

La sostenibilidad también continuará afectando a la demanda industrial. Otros elementos de sostenibilidad tendrán un impacto en el panorama energético y en la forma en que operan las empresas:

  • La conciencia medioambiental está influyendo en las reacciones de los consumidores, el apetito de los inversores y la respuesta del gobierno.
  • El daño a la reputación, la regulación y la escasez de agua en general influyen en la gestión del agua.
  • Las ciudades verdes más emblemáticas, motivadas para reducir las emisiones locales, están implementando peajes, regulando el tráfico y suministrando energía renovable.
  • Se están planteando importantes oportunidades que permitan dotar de una segunda vida a las baterías

Fuente: Javier Monforte  / Energética21,

Artículo de referencia: http://www.energetica21.com/noticia/combustiblesfosiles-2030,



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