Las emisiones del sector eléctrico a la atmósfera se han reducido en casi un 40 por ciento en junio con respecto al mismo periodo del año anterior, lo que supone "el mejor indicador ambiental hasta el momento", según el Observatorio de la Electricidad que elabora mensualmente la organización ecologista WWF/Adena.

El informe atribuye esta reducción al descenso en el consumo y generación de energía procedente del carbón y a un aumento "destacable" de las energías renovables.

En este sentido, el experto en Energía y Cambio Climático de WWF/Adena Heikki Willstedt considera en un comunicado que "la apuesta por las renovables y el incremento del coste de la tonelada de CO2 (28 euros la tonelada)"hace que la mayoría de las centrales no estén produciendo. Así, la intensidad de las emisiones del sector eléctrico peninsular ha decrecido "notablemente".

El carbón, desplazado

De los datos se desprende que se ha quemado menos carbón que nunca desde 1995, y eso permitió alcanzar a la categoría B para las emisiones y a categoría C para los residuos radiactivos, ya que estos descendieron, según sus valores de referencia, un 37,1 por ciento y un seis por ciento, respectivamente.

Para la organización ecologista el paro de actividad de centrales de carbón evita muchas emisiones de los contaminantes convencionales, como el dióxido de azufre (SO2) y los compuestos nitrogenados (NOx). Entre otros impactos, esos compuestos provocan lluvia ácida y ozono troposférico, que dañan la vegetación y la salud humana.

El observatorio concluye además que ese combustible fósil ha sido desplazado por otras fuentes energéticas, principalmente el gas y las energías renovables, y que la emisión de sustancias contaminantes como el dióxido de azufre (SO2) y otros compuestos nitrogenados, que provocan lluvia ácida y ozono troposférico, con el consiguiente daño a la salud humana y a la vegetación.

Así, en lo que va de 2008 la contribución del sector eléctrico al calentamiento global se redujo en un 15 por ciento y su incidencia en la contaminación del aire también fue menor debido al aumento de la generación eólica, a la mejora en la aportación de la energía hidroeléctrica respecto a meses anteriores, y a una mayor utilización de las centrales de gas de ciclo combinado en detrimento de las centrales de carbón. "Resultaría magnífico que pudiéramos decir lo mismo al final del año", esperó Willstedt.

Los datos observados en el estudio de la ONG determinan que las emisiones de SO2 disminuyeron un 56,5 por ciento y los NOx, un 41,2 por ciento, respecto a la media de junio del periodo de referencia.

Sin embargo, el representante de WWF/Adena subrayó como dato negativo que la generación de electricidad está aumentado a un ritmo del cinco por ciento, por lo que apeló al "uso racional de la electricidad" ya que, en su opinión, "ahorrarla es cosa de todos".

Por otra parte, durante el mes de junio se logró que la intensidad de carbono por MWH fuera de 225 kilogramos, la cifra mensual más baja desde 1995.

El informe indica también que el 8,8 por ciento de la electricidad del sector eléctrico procedió de la energía eólica y que la hidráulica aumentó del 4,3 por ciento en febrero hasta el 12,4 por ciento este mes. Este hecho permitió aumentar la exportación neta desde España en un 4,7 por ciento a los países vecinos.



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