Ayer la Audiencia Nacional confirmó la orden del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio por la que autoriza la operación de Santa María de Garoña únicamente hasta el 6 de julio de 2013. No obstante, las múltiples revisiones nacionales e internacionales demuestran en sus informes que la central es segura, por lo que no existe ningún impedimento para la continuidad de su operación.

Santa María de Garoña es un referente industrial para su zona de influencia, gracias a los más de 1.000 empleos directos e indirectos que genera, y a los 40 millones de euros anuales de impacto económico. La electricidad producida en Garoña en 2010 ha sido equivalente, aproximadamente, al 33% del consumo eléctrico de Castilla y León y ha operado con unos indicadores de funcionamiento muy por encima de la media de los reactores nucleares de su misma tecnología a nivel mundial.

María Teresa Domínguez, Presidenta de Foro de la Industria Nuclear Española, considera que "Santa María de Garoña opera con todos los requisitos técnicos y cuenta con la dilatada experiencia de sus empleados. Ha superado con éxito las distintas revisiones nacionales e internacionales y no hay ninguna razón técnica ni económica que motive su cierre en 2013. En tiempos de crisis como los actuales adquieren un valor especial las instalaciones que funcionan proporcionando, además de garantía de suministro eléctrico, puestos de trabajo y beneficios socio-económicos para el entorno, como es el caso de Garoña. Es, por tanto, un despropósito prescindir de esta instalación de generación eléctrica que funciona con plenas garantías de seguridad".

En la actualidad funcionan en todo mundo más de noventa reactores nucleares de la misma tecnología que la central burgalesa. De ellos, treinta son similares en diseño, edad y características. Más del 90% de los mismos tienen autorizada su operación a largo plazo.

Consecuencias del cierre de Garoña en 2013:

  • Se dejarían de producir más de 4.000 GWh/año de electricidad en base, la electricidad que garantiza la estabilidad del sistema eléctrico español.
  • Supondría incrementar las importaciones de materias primas energéticas en unos 2,5 millones de barriles de petróleo equivalentes al año, lo que agravaría aún más el déficit exterior que sufre España.
  • Se destruirían más de 1.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos y se prescindiría de un motor de empleo y de dinamización económica en la zona de la central.
  • Se incrementarían las emisiones contaminantes en España en 3 millones de toneladas de CO2 anuales.

La operación a largo plazo de las centrales nucleares españolas es necesaria porque constituye una garantía de:

  • Diversificación e independencia en el abastecimiento eléctrico.
  • Respeto por el medio ambiente y ayuda al cumplimiento de los compromisos medioambientales.
  • Estabilidad en el funcionamiento técnico del sistema eléctrico.
  • Mejora de la competitividad de la empresas españolas.
  • Mantenimiento de las capacidades industriales de un sector importante de la economía española.
  • Mantenimiento de empleo estable, de calidad y con un alto valor añadido.


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