La mitad de la plantas de biodiésel en España están paradas

Planta de Biodiésel en Sarrión, Teruel

La Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) saca a la luz un informe sobre el estado de los biocombustibles en nuestro país. El sector del biodiésel en España se encuentra actualmente en una situación crítica. La mitad de las treinta y seis plantas abiertas en los últimos años están completamente paradas, tras haberse invertido más de 600 millones de euros y creado unos 1.000 empleos, mientras que la mayoría de las que siguen operando lo hacen muy por debajo de su capacidad. El ratio medio de producción/capacidad se situó en 2008 en el 9%, lo que resulta incompatible con la supervivencia del sector.

Por ello, APPA ha presentado al Gobierno un paquete de medidas regulatorias en el que se incluye que la obligación de biocarburantes sólo pueda cumplirse con producto comunitario, es decir, fomentar el consumo y producción de biodiesel nacional.

Biodiesel consumido procedente del extranjero

La importación de biodiésel subvencionado y con dumping de Estados Unidos y otros países, que se hizo en 2008 con el 71% del mercado español (51% en 2007), ha sido uno de los principales factores que ha provocado esta crisis. “Cuando el biodiésel que se consume mayoritariamente en España viene del extranjero, aprovechándose de subvenciones y dumping, mientras las plantas productoras del país agonizan, es evidente que la política española de biocarburantes está fallando gravemente”, asegura Roderic Miralles, Presidente de APPA Biocarburantes.

“Es por ello”, añade Miralles, “que hemos presentado al Gobierno un paquete de medidas regulatorias en el que se incluye que la obligación de biocarburantes sólo pueda cumplirse con producto comunitario, así como otras actuaciones para incrementar la demanda”.

APPA Biocarburantes espera que las recientes medidas antisubvención y antidumping adoptadas por la Comisión Europea para frenar las importaciones de biodiésel procedente de Estados Unidos vayan teniendo un efecto positivo en el mercado, siempre que se controlen tanto las posibles prácticas elusorias como la prohibición de usar dicho biodiésel para el cumplimiento de la obligación en España.

Sin embargo, las importaciones también subvencionadas por otros países, como Argentina, Malasia e Indonesia, pueden llegar a ser tan dañinas como las estadounidenses si no se adoptan medidas a tiempo.

Precios por debajo de los costes

Uno de los efectos más perniciosos de estas importaciones subvencionadas es que conducen a los precios de los biocarburantes en España a situarse en unos niveles por debajo de costes. Cualquier sector sólo puede ser viable si los precios de venta permiten cubrir los costes y añadir un margen adecuado de beneficio, algo que actualmente no está pasando en España, en parte también por la presión ejercida por las numerosas plantas que luchan por sobrevivir en un mercado tan reducido.

 “No se puede seguir fijando el precio de los biocarburantes por debajo del de los combustibles fósiles de referencia si ello no cubre los costes”, reclama Roderic Miralles.

Con el fin de hacer frente a esta situación, APPA Biocarburantes ha propuesto, por un lado, que la obligación de biocarburantes sólo pueda cumplirse con biocarburantes fabricados en la Unión Europea, al tiempo que se adoptan medidas adicionales para incrementar la demanda de biocarburante mediante mayores obligaciones. “Lo que hemos propuesto al Gobierno”, explica Miralles, “es simplemente que se adopten medidas para asegurar la supervivencia de la industria nacional de biocarburantes, tal como vienen haciendo países como Francia, Portugal o Italia. Lo que no podemos”, añade, “es seguir inermes ante las políticas agresivas y desleales de los países exportadores”.

Medidas

Según APPA, deben adoptarse también otras medidas para aumentar la demanda de biocarburantes en mezclas etiquetadas (>5%), aplicando soluciones ya establecidas en otros países como, por ejemplo, la obligación de vender mezclas etiquetadas en gasolineras, del uso de biocarburantes etiquetados en flotas públicas y transportes públicos (autobuses, taxis y autocares). 

También se debería obligar a los fabricantes de vehículos a garantizar la utilización de mezclas etiquetadas en todos sus nuevos productos.

A los operadores logísticos debería obligárseles a adaptar sus instalaciones para almacenar y distribuir tanto biodiésel como bioetanol.

Habría que aprobar especificaciones técnicas para mezclas etiquetadas.

Estado de las plantas en España

En España existen 36 plantas de producción de biodiésel con una capacidad total instalada que supera los dos millones de toneladas/año. En 2008 entraron en funcionamiento 12 nuevas plantas que incrementaron la capacidad instalada en 1,2 millones de toneladas, lo que supone multiplicarla por 2,5.

A pesar del significativo incremento en la capacidad instalada, la producción de biodiésel en España creció sólo un 28% respecto al año anterior, situándose en algo más de 190.000 toneladas. Ello supone un nuevo record negativo del ratio producción / capacidad, que se situó en el 9% en 2008

Dos terceras partes de las plantas estuvieron paradas o produciendo por debajo del 10% de su capacidad.

Todo ello mientras el consumo de biodiésel en automoción en España se dobló el año pasado hasta situarse, según datos de CORES, en más de 586.000 toneladas.



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