El primer efecto, tras la aprobación de la reforma eléctrica por el gobierno, no se ha hecho esperar; mientras que el mercado de futuros de la electricidad en Francia y Alemania está a la baja, el diferencial de España con ambos países ha aumentado ya a 11€/MWh.

UNESID, asociación de la siderurgia española, considera que los efectos de la reforma eléctrica van a ser devastadores para la competitividad de la industria siderúrgica española, que se ve obligada a exportar un 70% de su producción.

La electricidad es el segundo insumo de esta industria, solo por detrás de las materias primas. Mientras que las materias primas están sometidas a las reglas mundiales de comercio, el precio de la electricidad tiene características nacionales que pueden hacerlo más o menos competitivo. El propio gobierno reconoce que el precio de la electricidad para la industria es el más caro de Europa, y no parece que las nuevas medidas vayan a revertir esa tendencia.

La siderurgia española, en particular la de horno eléctrico, viene realizando un esfuerzo de modulación e interrumpibilidad para ayudar a la gestión del sistema eléctrico. Estos esfuerzos, que han conllevado importantes inversiones así como esfuerzos organizativos, recibían una compensación por la garantía que nuestra industria, junto con otras electro-intensivas, aporta al sistema.

La nueva propuesta que el Ministerio de Industria ha remitido a  la Comisión Nacional de la Energía supone, en la práctica,  un recorte drástico en dicha compensación y generará un mayor diferencial en el precio que nuestra industria paga por la electricidad.

La modulación y la interrumpibilidad que nuestra industria aportan son un seguro para evitar apagones.

La propuesta hace inviable el mantenimiento del esquema que tan buenos resultados ha producido al sistema eléctrico español

Cuando los poderes públicos comienzan a reconocer la necesidad de que España disponga de una sólida base industrial, no se comprende cómo se puede proponer un ataque de este calibre a la competitividad de nuestras empresas, que exportan más del 70% de su producción y que tienen unas instalaciones industriales muy competitivas.

La industria siderúrgica española es la campeona del reciclaje, tiene unas tasas de empleo fijo mucho más elevadas que cualquier otro sector económico, mantiene unos altos niveles de inversión a pesar de la importante crisis que padece y está a la cabeza del desarrollo tecnológico.

UNESID no pide subvenciones sino precios de la energía competitivos en relación con otros países europeos

El proyecto de Orden del Ministerio de Industria olvida que la industria española está siendo discriminada frente a la alemana o la francesa en temas tales como los peajes de acceso a la red, el pago de la energía renovable, la compensación por el sobrecoste de CO2, el impuesto eléctrico, etc. Si el sistema actual desaparece, como puede deducirse del proyecto de Orden, no se podrá alcanzar el objetivo de mantener una sólida base industrial en nuestro país, que dejará de ser considerado como un destino razonable para las inversiones industriales.

La siderurgia es el principal consumidor eléctrico industrial y ha estado y continuará estando abierta a colaborar con el Gobierno, a pesar de que ha sido marginada en todo el proceso de la reforma eléctrica.



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