La convocatoria cuenta con un presupuesto de 39.000 euros para las ayudas a conceder durante 2010, se adscribe a la Estrategia de Acción Contra el Cambio Climático (EACC) de Cantabria.

Según ha manifestado el titular de Medio Ambiente, Francisco Martín, esta iniciativa persigue "fomentar entre las empresas del sector del transporte por carretera y los particulares la sustitución del gasóleo y la gasolina convencionales por combustibles alternativos con menor impacto ambiental". De esta manera, ha precisado Martín, la Consejería responde así, además, "al compromiso adquirido el pasado mes de marzo con la Asociación Regional de Empresarios de Estaciones de Servicio de apoyar la creación de una red de surtidores de estas características".
 
La Orden de convocatoria establece que podrán concurrir a estas ayudas las personas físicas o jurídicas que instalen en sus estaciones de servicio, ubicadas en la Comunidad Autónoma, surtidores de gas licuado de petróleo, de solución acuosa de urea 32,5%, o ambos compuestos.

Para poder optar a la subvención, la instalación de los surtidores deberá realizarse entre el 1 de enero de 2010 y el 30 de junio de 2012. Desde la fecha de su entrada en funcionamiento, habrán de mantenerse activos por un periodo mínimo de 4 años.
 
Estas ayudas se enmarcan en la línea de trabajo establecida por la Consejería de Medio Ambiente a través de la EACC, que -entre otros ámbitos- impulsa la lucha contra el cambio climático fomentando la movilidad sostenible en Cantabria; con iniciativas como las ayudas para la adquisición de nuevos vehículos alimentados por gas natural o gas licuado destinados al servicio de auto-taxi; el fomento del uso del trasporte colectivo y de los medios de tracción eléctrica, o la creación de carriles bici.

Reducción de las emisiones

Con la utilización del Gas Licuado de Petróleo (GLP) se reducen las emisiones de partículas y óxidos de nitrógeno (NOx) en más de un 85%, disminuyen las emisiones de CO2, y se generan menores niveles de emisión sonora y vibraciones que con los motores diesel convencionales.

 
Por su parte, la inyección de solución acuosa de urea al 32,5% es imprescindible para el funcionamiento de los sistemas catalíticos (SCR) que incorporan los vehículos pesados, a fin de cumplir con la normativa comunitaria de emisión de contaminantes. Esta sustancia permite que el catalizador convierta los óxidos de nitrógeno en una mezcla de nitrógeno y vapor de agua con la consiguiente mejora de la calidad del aire.
 
Hasta la fecha, la solución acuosa de urea 32,5% solo es accesible para las empresas del sector mediante la compra de bidones, lo que dificulta y encarece su uso.  No obstante, el apoyo a la sustitución del gasóleo y la gasolina por otros combustibles alternativos, como el gas licuado, no sólo se justifica por la necesidad de reducir el impacto de las emisiones de los vehículos de motor sobre el medio, sino también por otros múltiples factores. Entre ellos, la conveniencia de incrementar la seguridad del abastecimiento energético o el ahorro económico, calculado entre 15 y 25 euros por cada 1.000 kilómetros recorridos, a los que unir la mayor duración y menores costes de mantenimiento de los vehículos adaptados a su uso.



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