Así lo resaltó ayer el director del Inega, Eliseo Diéguez García, durante su intervención en la VI Jornada sobre Energías Renovables y Eficiencia Energética organizada por Expourense.

“El programa de ayudas para el fomento de las energías renovables permite conseguir ya un ahorro económico anual de dos millones y medio de euros, cifra que superará los 37 millones de euros durante la venida útil de las distintas instalaciones, que llega en muchos casos a los 15 años”, subrayó Diéguez.

La generación térmica y eléctrica derivada de estos proyectos asciende a los 45.500 MWh/año, lo que se traduce en un ahorro de energía primaria de 4.500 tep/año. Además, las actuaciones han aparejado, también, un importante beneficio ambiental, como la reducción de las emisiones de CO2 en 14.000 toneladas al año.

“La apuesta por las energías renovables se configura, junto al ahorro y la eficiencia energética, como uno de los pilares básicos de la política energética de la Xunta”, explicó Diéguez, destacando que dicta apuesta permite “una mayor diversificación energética, el aprovechamiento de los recursos autóctonos, la mejora en la protección medio ambiental, y una importante inversión asociada que permite hablar de la creación de una industria autóctona”.

En este sentido, señaló el creciente interés de la población por las energías renovables, como se puede observar en la evolución positiva del número de solicitudes. “Sólo de calderas de biomasa, en el último año recibimos cerca de 2.200 peticiones para la ejecución de distintos proyectos”, destacó.

La cuantía de las subvenciones varía en función del tipo de proyectos. Así, la cantidad máxima, en el caso de las calderas de biomasa, asciende hasta el 30% de la inversión, ampliable hasta el 45% en ayuntamientos, siendo el máximo por proyecto 30.000 euros. Por su parte, para la promoción de la solar térmica, la ayuda máxima ascendió hasta el 35% de la inversión, y hasta el 45% para instalaciones municipales.

En el caso de la fotovoltaica conectada a la red se desarrollan proyectos de instalaciones integradas arquitectónicamente, con una potencia máxima de 20 kW. También se apoya la instalación de energía solar fotovoltaica aislada y de instalaciones mixtas, al tiempo que se fomentan actuaciones en biogás y gasificación de potencia máxima de 500 kW (producción de energía eléctrica y/o térmica mediante procesos de gasificación de biomasa o aprovechamiento de biogás) con ayudas que ascienden a un máximo del 15% de la inversión flexible.



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