Las fugas de agua radiactiva son frecuentes, todavía quedan 52.000 personas evacuadas y no hay un plan para desmantelar los reactores accidentados. Ecologistas en Acción ha publicado un informe sobre el desastre. Convoca estos días diversos actos para recordar la amenaza, que aquí sigue vigente con la posible reapertura de la central de Garoña, el proyecto de cementerio nuclear de Villar de Cañas y la ampliación del almacén de residuos en El Cabril.

Hoy se ha convocado junto a la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético una concentración a las puertas del Ministerio de Industria, en Madrid, y una charla posterior con expertos en energía nuclear y vecinos de Garoña y Villar de Cañas. Además por la tarde a las 19:00 h  tendrá lugar una mesa redonda en el Teatro del Barrio, Calle Zurita, 20 (metro Lavapiés). El programa es el siguiente:

– Presentación del Informe "Fukushima: El accidente y sus secuelas en el tercer aniversario". Francisco Castejón.

"Garoña: central gemela al reactor 1 de Fukushima". YolandaFrías, concejala de Frias, pueblo del entorno de Garoña.

"Cementerio Nuclear en Cuenca: un riesgo inasumible". Carlos Villeta (Ecologistas en Acción de Cuenca y miembro de la Plataforma contra el Cementerio Nuclear en Cuenca).

"La necesidad de un modelo energético sin nucleares". Cote Romero, coordinadora de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético.

 La Autoridad de Regulación Nuclear japonesa (NRA por sus siglas en inglés) ha registrado más de dos centenares de incidentes desde el día del accidente, es decir, seis al mes. La gravedad de los mismos va desde accidentes laborales no nucleares hasta graves fugas de radiactividad de los tanques, que pueden ser clasificados como nivel 4 en la escala INES de sucesos nucleares. Este nivel correspondería a las fugas de agua radiactiva producidas el pasado mes de febrero y en agosto de 2013. Todos estos sucesos son distintos al accidente y muestran la dificultad para controlar la situación.

La población japonesa sigue sufriendo las consecuencias del siniestro: todavía quedan 52.000 personas que no pueden volver a sus hogares porque los niveles de radiactividad son demasiado altos; muchos niños se ven forzados a pasar poco tiempo al aire libre para reducir el tiempo de exposición a la radiactividad.

Algunos peces presentan niveles de radiactividad muy por encima de los permitidos y debe ser sometida a controles. La generación de miles de toneladas de agua contaminada y las frecuentes fugas al mar no han podido evitarse, llevando a la contaminación de aguas pesqueras y los ecosistemas marinos se contaminen. Ha sido incluso necesario forrar de cemento el suelo marino cerca de la central.

Cuando la radiactividad esté controlada en el territorio, será necesario plantearse el futuro de los seis reactores accidentados, especialmente de los números 1, 2 y 3, que sufrieron la fusión parcial o total del núcleo. El combustible gastado, los materiales más radiactivos, está al descubierto dentro de la vasija y su extracción será extremadamente difícil. Es posible que sea necesario sepultar los reactores bajo un sarcófago de hormigón para evitar las enormes dosis radiactivas y el aumento de radiactividad ambiental que implicaría su desmantelamiento. 

El accidente de Fukushima debería servir a la industria nuclear en el mundo, y en particular a la española, como muestra de lo que puede llegar a ocurrir si se sigue usando esta fuente de energía. Lo más sensato es aprender la lección e ir prescindiendo paulatinamente de esta peligrosa y cara tecnología.

Existen ya suficientes fuentes de energía limpias que pueden ir sustituyendo paulatinamente a las sucias, peligrosas y caras centrales nucleares. Por ello, Ecologistas en Acción ha convocado diversas acciones en España para reclamar el cierre escalonado de las centrales de nuestro país. La potencia que aportan es perfectamente prescindible puesto que existen alternativas limpias y seguras. En particular pedimos el cierre definitivo de Garoña, nos oponemos a la construcción el ATC en villar de Cañas y a la ampliación del cementerio nuclear de El Cabril en Córdoba. 



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