La apuesta por el gas natural no convencional extraído mediante fractura hidráulica es una decisión energética, económica, ecológica y estratégicamente errónea. Cada vez hay más indicios de que alrededor de esta técnica extractiva, también llamada fracking, se ha levantado una burbuja especulativa, como un informe presentado por Ecologistas en Acción.

La fractura hidráulica ha estado sistemáticamente basada en estimaciones de reservas muy superiores a las que se pudieron extraer finalmente. En el caso de Estados Unidos, el único lugar del mundo donde se ha desarrollado la técnica extractiva de forma masiva, hasta en 100-400%. A esto hay que añadirle el hecho de que el fracking tiene una rentabilidad energética preocupantemente baja (TRE: 2-3:1) que hace inviable energéticamente un futuro basado en este tipo de combustible. Hablar de reservas para 70 años en el Estado español, como ha hecho recientemente la asociación del sector de los hidrocarburos, ACIEP, es caer en la misma trampa de cálculos desproporcionados", explicó Samuel Martín-Sosa durante la presentación del informe.

Asimismo, y según los últimos datos de extracción de gas de esquisto de EEUU, se aprecia una tendencia descendente en la curva de extracción desde hace meses. De este modo el gas solamente dura unos pocos años, hallándose los 5 mayores yacimientos de EEUU actualmente ya en declive. Así se explica en ¿La ruina de la fractura hidráulica?, que Ecologistas en Acción presentó en Madrid antes de la manifestación estatal contra el fracking que tendrá lugar el sábado en Burgos.

De acuerdo a los datos, el 80% de los pozos estadounidenses no son rentables económicamente, existen importantes empresas de operación, con deudas sustanciales, lo que conduce a fusiones y adquisiciones de empresas de las que las empresas financieras de Wall Street se benefician.

"El declive de la rentabilidad de los pozos es vertiginoso, se abren nuevos constantemente, las empresas en EEUU ya han perforado cerca de medio millón en una carrera sin sentido, se han metido en un un ciclo de especulación y endeudamiento alarmante", explica Martín-Sosa. Cada vez hay más indicios de que alrededor de la fractura hidráulica se ha levantado una burbuja especulativa que no se sostiene sobre una base física real, donde los únicos beneficios económicos son los conseguidos por los grandes actores inversores financieros.

Para Ecologistas en Acción carece de sentido ambiental, energético, económico y estratégico hipotecar el futuro de las regiones afectadas por los proyectos de fractura hidráulica ya que ni siquiera la promesa de una hipotética fuente energética rentable se cumplirá. La verdadera soberanía energética proviene de la adecuación a las condiciones físicas de los territorios, el aprovechamiento mediante tecnologías renovables, y la toma de decisiones y la gestión realmente democráticas de las cuestiones relacionadas con la energía.



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