Si se produce la actualización del marco retributivo propuesta por APPA Biomasa, se atraerían 3.854 millones de euros en inversiones privadas que generarían 47.289 puestos de trabajo. Durante la fase de operación y mantenimiento, las plantas emplearían a 2.397 trabajadores y crearían 11.560 puestos de trabajo en otros sectores. El saldo económico es positivo para el Estado pues las contribuciones fiscales y los ahorros superarían a las primas en más de 131,6 millones de euros anuales.

El estudio realizado por Analistas Financieros Internacionales (AFI) analiza los impactos económicos de la generación de las tecnologías biomásicas. Algunos de los impactos positivos son la contribución fiscal agregada, el ahorro por prestaciones por desempleo evitadas, el ahorro de emisiones por tratamiento de residuos o por sustitución de combustibles fósiles y el ahorro por los incendios evitados. Tras comparar las contribuciones positivas con los costes asociados a la retribución propuesta, resulta un saldo positivo para el Estado superior a los 131,6 millones de euros anuales.

Biomasa, electricidad renovable y gestionable

La actualización de las retribuciones permitiría pasar de un escenario de 253 megavatios instalados a 1.031 MW en 2015. El sector atraería más de 2.600 millones de euros en inversiones privadas que emplearían, durante la fase de construcción de las plantas, a cerca de 32.500 trabajadores. Durante la fase de operación y mantenimiento, las plantas emplearían a cerca de 1.300 trabajadores y generarían 9.919 empleos en otros sectores. El Valor Añadido Bruto sería de 884 millones de euros, de los cuales 363 corresponderían a las plantas de biomasa y 521 a otros sectores de la economía. Para el Estado el saldo sería positivo pues los ahorros (por incendios evitados, por prestaciones de desempleo evitadas y por emisiones de CO2 evitadas) y la contribución fiscal superaría a las primas en más de 72 millones de euros anuales.

Biogás, un desarrollo necesario para la valorización de residuos

En el mismo sentido, las plantas de biogás tienen un objetivo de 400 megavatios para el año 2020. La actualización del marco retributivo permitiría alcanzar estos objetivos, generando empleo y resolviendo problemas ambientales con un saldo positivo para el Estado. Según el estudio, se atraerían 1.254 millones de euros en inversiones privadas y, durante la fase de construcción, se crearían 14.789 empleos. Una vez en marcha, las plantas generarían 2.741 puestos de trabajo, 1.100 en las plantas y 1.641 en otros sectores. El Valor Añadido Bruto sería de 401 millones de euros, 339 por la actividad de las plantas. Al igual que en la biomasa, el saldo para el Estado sería positivo y supondría alrededor de 59 millones de euros al año.

Las plantas actuales, rentables para el Estado

El Inventario de Plantas de Biomasa, Biogás y Pellets, elaborado por APPA Biomasa con la información aportada de las instalaciones de sus asociados, registró un total de 65 plantas con una potencia de 510 megavatios. La distribución por tecnologías es de 358,5 MW de biomasa, 3,7 MW de gasificación, 97,9 MW de biogás y 49,6 MW de FORSU. La actividad de las plantas de biomasa actualmente en funcionamiento genera unos beneficios económicos superiores a la retribución que reciben por las primas. Debido a este saldo positivo, el Estado ingresa anualmente cerca de 46 millones de euros más de lo que emplea en remunerar a estas plantas.



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