Dos informes presentados por el Instituto Rocky Mountain auguran el final del gas natural como principal fuente de energía. Los estudios aseguran que en 2035 las fuentes alternativas como el sol y el viento serán mucho más rentables.

La historia se repite, pero con diferentes protagonistas. Si hace unas décadas era el gas quien acababa con la supremacía del carbón como fuente energética, ahora parece que será el gas quien tenga que ceder el trono en favor de las energías renovables.

Así lo adelantan dos estudios presentados por el Instituto Rocky Mountain que afirman que para 2035, será más costoso administrar el 90% de las plantas de gas que existen y están proyectadas en Estados Unidos, que construir nuevas centrales eólicas y solares equipadas con sistemas de almacenamiento.
Hace 20 años, el gas era el encargado de suministrar el 20% de la electricidad que se utilizaba en Estados Unidos. Hoy, este porcentaje ha aumentado hasta un 35%. El gas es un elemento barato y abundante, lo que obligó a muchas plantas de carbón plantas a cerrar sus puertas.

La historia se repite

Los autores del estudio han analizado los costos de construcción, combustible y operaciones que tendrán que llevar a cabo en los próximos años las plantas de gas (los cálculos se han hecho para 68 gigavatios) y han concluido que son mucho más elevados que los que se precisan para poner en marcha centrales eólicas, granjas solares… que pueden suministrar la misma cantidad de electricidad y mantener estable la red.

A medida que las plantas de gas pierdan su ventaja en los mercados de energía, la economía de las tuberías también se verá afectada, afirman los autores del estudio. Incluso las líneas ahora en las etapas de planificación pronto podrían quedarse sin dinero, según el informe.



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