Partiendo de la base de que en España el 17 por ciento de la energía se consume en los hogares, las organizaciones protectoras del medio ambiente se están poniendo al día a la hora de concienciar al consumidor doméstico.

Todos los electrodomésticos, los automóviles y desde hace un tiempo, también las viviendas, utilizan ya el llamado "etiquetado energético". Se caracteriza por una letra, que va desde la A (la mejor) hasta la G, según la cantidad de energía que consumen los productos. Un salto de letra conlleva un ahorro de energía de aproximadamente un 15 por ciento.

En esto se basan WWF/Adena y Obra Social Caja Madrid para crear la herramienta TOPTEN. Con ella, se puede saber cuáles son los frigoríficos, congeladores, lavadoras y lavavajillas más eficientes, basándose en el precio, consumo energético, cualidades, etc. Un congelador de tipo A puede gastar a lo largo de 15 años unos 330 euros en electricidad, mientras que uno de clase C gastaría 720; una lavadora tipo A puede costar 370 euros, y una tipo C, 330: al cabo de 15 años, que es probablemente la vida de un aparato, por la energía y el agua consumidas la primera nos habrá salido por 945 euros mientras que la segunda, aparentemente más barata, por 1.147. Por otra parte, un frigorífico de 480 euros frente a otro de 960, al final de su vida el primero nos habrá salido por casi 600 euros más.

El mes que viene se añadirán a la ‘lista 10’ los aparatos de aire acondicionado, y poco a poco se irán sumando nuevos electrodomésticos. Por todo esto, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha lanzado el "plan renove", con el que se darán ayudas de 80 euros para cambiar electrodomésticos viejos por otros nuevos de la clase A o superior.

Junto al TOPTEN, las asociaciones han lanzado también la calculadora virtual, con la que el consumidor, con la ayuda de su factura eléctrica, podrá saber cuánto CO2 y residuos nucleares lanza al medio ambiente cada mes. Ambas herramientas se encuentran tanto en la web de WWF/Adena como en la de Obra Social Caja Madrid.

Las asociaciones amigas del medio ambiente siguen dando pistas al ciudadano para vivir en un mundo más limpio, demostrando, una vez más, que es cosa de todos. Además, los cambios de bombillas por las de bajo consumo, apagar del todo los aparatos eléctricos por la noche y empezar a fijarse en el etiquetado energético no sólo ayuda a vivir en un mundo más limpio, sino que se nota en la factura de final de mes.



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