El desarrollo de la energía eólica depende de su sistema de incentivos

Un estudio realizado por investigadoras de las universidades de León, La Coruña y Oporto destaca que el sistema de incentivos basado en primas tiene un impacto muy significativo en el desarrollo de la energía eólica. Tras analizar datos de la Unión Europea, este trabajo publicado en la revista científica Renewable Energy recomienda potenciar esta política para poder alcanzar los objetivos marcados en los próximos años en cuanto a producción y consumo de energías limpias.

“La Estrategia Europea 2020 establece que la Unión Europea debe abastecer el 20% de su consumo de energía final a partir de energía renovable en el año 2020”, explica a DiCYT Laura Cabeza García, investigadora de la Universidad de León y responsable del estudio junto con María Teresa García Álvarez e Isabel Soares, de las universidades de La Coruña y de Oporto, respectivamente. A ello hay que añadir que la reciente Estrategia Europea 2030 fija metas “aún más ambiciosas para las tecnologías de producción”, al elevar la cuota al 30% para 2030.

Lograr estos objetivos implica que los estados miembros tienen que desarrollar políticas de promoción de las energías renovables y hacer que sean competitivas frente a las tradicionales. Para conseguirlo, tienen dos vías: el sistema de primas y el sistema de cuotas.

Mediante el sistema de primas, los productores de energía renovable reciben una retribución basada en el precio del mercado mayorista de electricidad más un incentivo o bien una retribución basada en un precio por kilovatios por hora (kW/h) establecido de forma previa.

Dentro del sistema de cuotas, destacan los certificados verdes negociables cuyo funcionamiento se basa en la obligación de productores, distribuidores o consumidores de mantener una cuota específica de energía renovable en su consumo de energía. Mediante este sistema, los productores de electricidad procedente de energía renovable reciben un determinado número de certificados, establecido de forma previa por el gobierno, que pueden ser negociados en el mercado.

El objetivo de la investigación fue “proporcionar evidencia empírica sobre ambas políticas en el caso de la energía eólica” para los países de la Unión Europea. Las investigadoras han utilizado técnicas estadísticas para saber si estos sistemas han mejorado la capacidad de generación eólica y cuál ha dado mejores resultados. Los datos hacen referencia a 27 países en el periodo que va desde el año 2000 al 2014. El punto de partida se establece a comienzos de este siglo, precisamente, porque fue entonces cuando se adoptaron la mayoría de las políticas de apoyo a las energías renovables.



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