Así, la asociación subraya que el horario de verano permitirá reducir un 9,8 por ciento del consumo de iluminación en los hogares y que, con ello, se evita la emisión de entre 890.000 y 1.068.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

En la actualidad, según el presidente de la organización, Rafael Barón, existen otras prácticas de ahorro energético "muy válidas", como la luz inteligente, que ofrece múltiples aplicaciones y que debería estar "siempre presente" en cualquier instalación de alumbrado que se desarrolle, porque se basa en criterios luminotécnicos y de eficiencia energética, donde se prioriza la calidad en beneficio de la sociedad y del máximo respeto al medio ambiente y la sostenibilidad.

El cambio de hora estará en vigor durante los próximos siete meses, hasta que en el último domingo de octubre se recupere el horario de invierno. De este modo, el domingo 25 de marzo tendrá, oficialmente, una hora menos. El cambio de hora está establecido por ley en todos los Estados miembro de la Unión Europea para sacar un mayor partido a la luz natural como medida de ahorro energético.

Para Barón, el cambio de hora permitirá reducir un 9,8 por ciento el consumo de luz en los hogares, es decir unas 250 horas, lo que supondrán un ahorro energético de 1.780 gigawatios hora al año.

Asimismo, ha añadido que, precisamente, es el ahorro energético lo que realmente importa por encima de los resultados económicos porque, por muy pequeño que sea el ahorro energético, siempre es bienvenido. "Hay que continuar en esta línea", ha insistido.

Barón ha apostillado que, independientemente de que estén implantados o no sistemas de luz inteligente, lo que sí tiene que suceder siempre es que las instalaciones estén diseñadas por profesionales cualificados para que el ahorro energético sea el mayor posible.



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