A pocos días de finalizar la estación estival, se comienza a hacer balance sobre la producción de electricidad durante estos meses calurosos que provocan un aumento del uso del aire acondicionado. Según los datos recogidos por Sedigas, el uso de gas para generación eléctrica, es decir, ciclos combinados, ha sido la fuente de energía que más ha participado en la producción eléctrica.

Los ciclos combinados han producido un 25,5% de electricidad en julio, por delante de la nuclear (22,6%) y la eólica (17,9%). Mientras tanto, en agosto, produjeron un 23,9%, frente a la nuclear (23,9 %) y la eólica (15,9%). Este hecho se explica a la menor producción energética de las renovables en verano, que afecta especialmente a la eólica. Con estos datos, se demuestra el importante papel que juega esta tecnología como garante del suministro dentro del mix energético actual.

Julio ha sido uno de los más calurosos desde que hay registros, solo superado por 2006 y 2015. Como ejemplo de la importancia de los ciclos combinados este verano, el 31 de julio, en plena ola de calor, la generación eléctrica fue del 32,4%, superando a todas las renovables, cuyo registro ese día tiene un dato del 31,8%.

Los ciclos combinados, claves para el PNIEC

Los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima establecen que en 2030, el 74% de la producción energética habrá de ser de procedencia renovable. Actualmente, los ciclos combinados producen 25.000 MW  imprescindibles para llevar a cabo una transición ecológica ordenada.

Sin embargo, tal y como recogía el informe Situación actual y futura de los ciclos combinados presentado el pasado mes de julio, para garantizar la viabilidad de esta tecnología se deberá hacer frente a uno de los principales problemas que sufre este tipo de energía: su falta de rentabilidad económica.

De acuerdo al PNIEC, la introducción progresiva de renovables requerirá del respaldo de, al menos, 30 GW de potencia firme, de los cuales el 80% provendrán de los ciclos combinados. El 70% de ellos registran pérdidas operativas.

Se calcula que las pérdidas acumuladas adicionales de este sector podrían alcanzar los 4.500 millones de euros hasta 2030. Este contexto hace muy probable un cierre progresivo de muchas de estas plantas por cuestiones económicas, lo que pondría en riesgo el respaldo que este tipo de tecnología realiza sobre las energías renovables.

Fuente: Javier López de Benito / EnergyNews,

Artículo de referencia: https://www.energynews.es/ciclos-combinados-produccion-electrica/,



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