Deslizamientos gigantescos

Los megadeslizamientos en las islas volcánicas son probablemente los fenómenos más espectaculares de la naturaleza, dadas las enormes cicatrices que han dejado en las laderas de las principales islas volcánicas del planeta. Estos gigantescos derrumbamientos del terreno son el resultado del rápido crecimiento en la vertical de las islas volcánicas (la altura total del Teide, por ejemplo, supera los 7.500 metros desde el lecho marino), que a veces pueden desestabilizarse por causa de otros fenómenos naturales como terremotos o erupciones propios del fenómeno volcánico. Son, por lo tanto, procesos intrínsecos y continuados a lo largo de la formación de las islas volcánicas oceánicas.

El pasado geológico de las islas Canarias esconde, al menos, 20 de estos descomunales eventos geológicos. El más reciente se produjo en la isla de El Hierro hace posiblemente unos 80.000 años, en lo que hoy se denomina valle de El Golfo. Investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), con la colaboración de los del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (CSIC) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, han publicado en la revista "Marine Geology" una estudio sobre el inmenso colapso que dio lugar al valle y sus ciclópeos muros de piedra de 1.000 metros de altura.

Los autores han estudiado este deslizamiento en las más joven de las islas de Canarias, utilizando los datos sísmicos proporcionados por el Instituto Geográfico Nacional, las batimetrías y ecosondas realizadas frente a su costa por el Instituto Hidrográfico de la Marina (IHM) y un detallado estudio sobre la geología de las paredes de El Golfo que forman un anfiteatro de 15 kilómetros de amplitud, a partir de la descripción geológica de todos los pozos y galerías de agua almacenada en la base de datos de puntos de aguas de Canarias del Instituto Geológico y Minero de España.

Los anteriores estudios sobre el deslizamiento de El Golfo, publicados en 2011, lo databan en algún período comprendido hace entre 39.000 y 87.000 años y calculaban que había provocado una avalancha de 150 a 180 kilómetros cúbicos de terreno. Las nuevas investigaciones aportan dos nuevas contribuciones. Por un lado, documentan la presencia de niveles de playa fósiles (todavía sin datar) y plataformas de abrasión marinas sobre la superficie de rotura del deslizamiento, que podrían colocar la edad del deslizamiento en aproximadamente unos 80.000 años, cuando los primeros Homo Sapiens empezaban a abandonar África.

Por otro, que el volumen de rocas derrumbadas fue el doble de lo que se estimaba hasta ahora: unos 318 km3. Una espectacular cifra, que según la reconstrucción paleo-geográfica que se ha realizado, significa que este megadeslizamiento hizo desaparecer bajo las aguas el 40% del volumen emergido de la isla de El Hierro. Ese extraordinario deslizamiento ocurrió tras colapsar la ladera norte del volcán de El Golfo, que había crecido durante 400.000 años (entre 550.000 y 158.000) sobre la planicie dejada por otro de hace 600.000 años, el volcán Tiñor.

El megadeslizamiento de El Golfo se produjo como una sucesión de dos colapsos separados solo por un tiempo todavía por determinar, entre prácticamente coetáneos y unos pocos miles de años, que dejaron como huella en el norte de la isla dos anfiteatros naturales superpuestos: el primero arrojó sobre el Atlántico unos 243 km3 de rocas y el segundo, unos 84 km3. Solo el más pequeño de esos colapsos movió repentinamente tanto volumen de material como el que se estima que, en el peor de los casos, expulsó el Vesubio, en la erupción que sepultó las ciudades romanas de Pompeya y Herculano en el siglo I (de 10 a 100 km3); o lo que es lo mismo, 55 veces la capacidad maxima del pantano de Mequinenza, el mayor embalse del valle del Ebro (1,53 km3).



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