Esta iniciativa, apoyada por la Mesa Nacional de la Bicicleta, solicita un cambio en el marco legal para que la fiscalidad de la compra de estos vehículos sostenibles pueda incluirse como beneficios de retribución flexible para los trabajadores de las empresas.

La propuesta ofrece importantes ventajas: un aumento del uso de la bicicleta de un 20% de la población supondría una inyección económica de 500 millones de euros para España. La activación del transporte sostenible, además, ofrece una fuente de negocio y empleo a un sector muy próspero en otros países de nuestro entorno europeo.

Por ejemplo, en Reino Unido, donde GrassRoots está ofreciendo este servicio para empresas  hace más de 8 años, participan 34.000 empresas con 430.000 bicicletas, lo que ha supuesto un ahorro de mil millones de libras para el sistema sanitario inglés.

Desde un punto de vista medioambiental, la reducción de emisiones es muy significativa, contribuyendo a la limpieza del aire, por ejemplo en Madrid, donde sólo haría falta que el 15% de los ciudadanos utilizase este transporte sostenible para que las emisiones de CO2 se recortaran en el equivalente a una ciudad de 100.000 habitantes.

Por otro lado, el ejercicio diario contribuye a la reducción del estrés y la ansiedad, efectos que suponen un importante descenso del absentismo laboral. En España, con 11,4 días de media anual de ausencia en el trabajo, la implantación de estas políticas que fomentan el deporte podría ayudar a reducirlo en un 25%.

Para los trabajadores supone un ahorro importante en el  precio de la bicicleta ya que no pagarían la parte que correspondería al IRPF. El ahorro concreto depende de diferentes factores como la banda salarial del empleado y su situación personal. Podemos utilizar como referencia que la tasa de IRPF es, de media, entre el 15% y el 20%.

El empleado se ahorra este porcentaje del precio de la bicicleta sin que esta retribución flexible tenga impacto en la cotización de la Seguridad Social. Además, los empleados pueden disfrutar de este incentivo todos los días del año, no únicamente en el entorno laboral sino también en su tiempo de ocio, no necesariamente restringiendo su uso para ir a trabajar.

“Desde GrassRoots pedimos que el Ministerio de Hacienda apoye esta iniciativa que cuenta con importantes ventajas tanto para el trabajador como para las empresas y la propia Administración Pública. El impulso de un sector como el de la bicicleta puede contribuir de forma relevante a la mejora del país, de la calidad del aire y del bienestar de todos los ciudadanos.

Incluso los que prefieren no subirse a pedalear vivirían en ciudades más limpias, menos ruidosas y con más oportunidades de empleo. España, además, cuenta con condiciones muy positivas para impulsar el uso del transporte sostenible, acercándonos a las tendencias de otros países europeos donde las bicicletas forman parte del paisaje habitual de las ciudades”, explica Mar García, directora general de GrassRoots España.



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