El programa, desarrollado por la Junta de Andalucía en colaboración con el Consistorio hispalense, se basa en la instalación de una unidad móvil con tecnología RSD (Remote Sensing Techology) en los principales puntos de acceso al centro urbano de Sevilla, con el objetivo de identificar a los vehículos que más y menos contaminan. El dispositivo permitirá además caracterizar la evolución del parque móvil de la ciudad y establecer un inventario continuado de emisiones.

Para llevar a acabo su función, la unidad móvil cuenta con el mencionado sistema RSD, que identifica al paso de los vehículos las partículas en suspensión, gases contaminantes y gases de efecto invernadero, así como de una estación meteorológica para compensar o corregir las mediciones en función de la humedad o temperatura ambientales. El dispositivo se complementa con un sistema de sensores para detectar la velocidad y aceleración del vehículo, y una cámara de visión artificial que permite reconocer el coche para determinar el modelo y su antigüedad. El sistema está equipado con una plataforma central a través de la cual la administración puede obtener información continua sobre los niveles de emisión.

A diferencia de otros sistemas, el RSD no es intrusivo, por lo que no necesita que se detengan los vehículos y puede ser usado de manera masiva. Según Díaz Trillo, "esto permite caracterizar los flujos de tráfico de una ciudad en poco tiempo en términos de emisiones y a un coste reducido".

La Consejería de Medio Ambiente ha recibido recientemente los datos obtenidos en el proyecto “Parque Circulante” realizado el pasado en diciembre de 2010 en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla, los cuales serán analizados por la Junta y entregados Consistorio de esta ciudad. El proyecto, que ha contado que ha contado con una subvención de 120.000 por parte de la Junta,  ha consistido en la instalación de 20 báculos para la caracterización del parque móvil, su tipología y su circulación por el viario de la ciudad. Estas estructuras estaban dotadas cámaras para cada carril de circulación y también de sistemas para medir las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Según el consejero, la puesta en marcha de estos proyectos constituye una muestra más de la gestión de vanguardia que se desarrolla en Andalucía para combatir el cambio climático y aumentar la calidad del aire en las ciudades.



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