El pasado 8 de abril, las autoridades de la capital chilena decretaron la primera alerta ambiental del año. se trata de una alarma preventiva a causa de la gran contaminación instalada sobre la capital chilena.

Es la segunda ciudad más contaminada de América Latina después de Ciudad de México, registra constantes episodios de alerta ambiental que conllevan la prohibición de circular para ciertos vehículos, quemar leña o poner en marcha más de 700 industrias.
La medida, adoptada por la regular calidad del aire de la ciudad, supone la salida de la circulación de unos 200.000 automóviles en las calles, que suponen el 40 por ciento de los automóviles sin convertidor catalítico, una medida tomada tras la alerta decretada por las condiciones meteorológicas que dificultan la ventilación de una ciudad en la que viven 6,2 millones de habitantes. La ciudad se encuentra en una zona de valle limitada por la cordillera de los Andes por ello es difícil el movimiento del aire.

Los problemas de contaminación se acentúan en invierno debido a la ausencia de vientos y al fenómeno de inversión térmica que mantiene los elementos contaminantes como son gases, particulas o aerosoles a nivel del suelo.



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