Europa tiene un serio problema de credibilidad cuando quiere ser el líder mundial en la lucha contra el cambio climático. Los objetivos marcados a 2020 prácticamente no se han cumplido en muchos países. Ahora se puso un objetivo del 40% de reducción de las emisiones para 2030 pero a Bruselas le ha parecido poco y en su Green Deal apostaba por reducir las emisiones entre un 50% y un 55%.

Un reciente informe echa por tierra estos objetivos. Según el informe EU 2030 Emissions Target –A Reality Check del Centre for Environmental Management, Resources and Energy (CURE) de la Universidad Ruhr de Bochum, «Europa no está bien encaminada para alcanzar su objetivo del -40% en 2030 y necesita aumentar el esfuerzo en energías renovables y eficiencia energética en un 20% en comparación con lo logrado entre 2005-18».

El equipo de investigadores dirigido por el profesor Graham Weale asegura que «incluso mantener las tasas de crecimiento en estas materias de los últimos 13 años será un desafío porque las tasas de crecimiento anual de las energías renovables se han reducido y será necesario compensar el cierre de más plantas nucleares».

Pero por si esto fuese poco, el mismo informe señala que «una reducción de -50% o -55% como se considera en el Green Deal es extremadamente poco realista ya que requeriría duplicar exactamente el esfuerzo gestionado desde 2005».

Emisiones

Según dicho informe, la Unión Europea se quedará en el mejor de los casos en el 37% de reducción de emisiones para 2030 y eso teniendo en cuenta los efectos sobre la demanda que tendrá la crisis de la COVID-19 en la región en materias como el transporte y la industria, dos de los sectores que más consumen energía. Además, «las limitaciones financieras de COVID-19 se sumarán al desafío», señala.

El equipo de la Universidad Ruhr de Bochum muestra cómo de complicado será abordar el reto. «Incluso asumiendo la misma tasa bruta anual de generación de energías renovables en 2005-18 (585 TWh en total), la capacidad renovable construida en el periodo 2018-30 será menos de la mitad de la reducción de emisiones netas gestionada durante el período anterior».

Esto se debe principalmente por dos razones:

  1. Tendrá que compensar más cierres de capacidad nuclear que en los 13 años anteriores (260 vs.170 TWh).
  2. Tendrá que reemplazar las plantas de energías renovables de primera generación con más de 25 años (70-120 TWh).

Por otro lado, entre 2005 y 2018 las energías renovables representaron el 62% de la reducción de emisiones, el cambio de combustible el 25% y la reducción de la demanda final el 13%. «Los esfuerzos de eficiencia energética apenas compensan el crecimiento impulsado por el PIB», señala el informe. Es por ello que en el futuro, se harán más esfuerzos por parte del sector de uso final. «La electrificación del transporte con energía limpia será uno de los principales medios para reducir las emisiones», afirman los investigadores.

El informe concluye que se debe tomar las siguientes medidas

  • El crecimiento de la energía renovable debe continuar al ritmo más rápido posible, como el vector más importante de descarbonización. Esto requiere objetivos más altos e incentivos generales más fuertes para la construcción de nuevos proyectos. •
  • Además de construir nuevas plantas de energía renovable, es importante que se pueda utilizar la mayor proporción de la energía potencialmente disponible. Para ello es necesaria una mayor gestión flexible de la carga y más almacenamiento para evitar que la energía renovable se “derrame” durante las horas de generación renovable más alta con los precios negativos asociados. Pero advierten que puede ser un desafío invertir en instalaciones de almacenamiento y administración de carga que tengan no tengan un uso lo suficientemente alto como para justificar sus costos. Además, la red de transmisión debe expandirse para que la energía renovable pueda llegar al mercado final, que en la actualidad es un problema particular en Alemania.
  • La energía renovable disponible debe utilizarse de acuerdo con el orden de mérito de su eficacia en la reducción de emisiones de CO2. A este respecto, solo después de que dicha energía se haya utilizado para compensar la generación de combustibles fósiles, utilizada lo más ampliamente posible para vehículos eléctricos y bombas de calor, debería utilizarse para producir hidrógeno.
  • Europa debe repensar su estrategia de hidrógeno y garantizar que todos los aspectos de la política energética se consideren desde un enfoque integrado de arriba hacia abajo y no en silos individuales.
  • Deben realizarse más esfuerzos en las medidas de eficiencia para lograr una mejor compensación entre el crecimiento de la demanda impulsado por el PIB y esas medidas.

Fuente: Ramón Roca / El Periódico de la Energía,

Artículo de referencia: https://elperiodicodelaenergia.com/un-informe-desnuda-el-green-deal-europeo-reducir-las-emisiones-en-un-55-es-extremadamente-poco-realista/,



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