La contaminación está dejando a las ciudades sin gorriones

Los datos acumulados hasta ahora apuntaban que este retroceso puede estar motivado por causas muy diversas, desde la utilización de productos químicos hasta el ruido ambiental o la competencia de especies invasoras.

Una investigación difundida a través de la revista Frontiers in Ecology (edición electrónica de septiembre de 2017) por expertos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) apunta que la desaparición de los gorriones en las grandes ciudades puede estar motivado por los efectos tóxicos de la contaminación atmosférica y una dieta poco saludable. En concreto, los autores han comprobado que estos factores ambientales adversos provocan un estrés oxidativo que reduce la esperanza de vida de estas aves; una amenaza que probablemente también puede compararse a la que afrontan las personas que viven en las ciudades.

”Encontramos que los gorriones que viven en la ciudad están sufriendo más estrés que los que viven en el campo y vinculamos esto con las diferencias en la calidad del aire y la dieta”, ha indicado Amparo Herrera-Dueñas, investigadora de la Facultad de Biología de la UCM y autora principal del estudio.

Las condiciones ambientales de la mayor parte de ciudades es especialmente adversa para las aves durante la temporada de cría, cuando las hembras deben hacer frente al doble reto de combatir los efectos tóxicos de la contaminación y poner huevos saludables, teniendo como base una mala alimentación, ha explicado Amparo Herrera-Dueñas en declaraciones recogidas por el portal especializado en información científica Phys.org

Los humanos también debemos preocuparnos

“Si nuestras ciudades no son saludables para las aves, como esta sugiriendo nuestro estudio, debemos preocuparnos también como ciudadanos, porque estamos expuestos a los mismos estresores ambientales que los gorriones urbanos”, concluye la investigadora.

Para conocer el estado de salud de los gorriones urbanos, suburbanos y rurales, el equipo liderado por Herrera-Dueñas ha analizado la sangre de cientos de gorriones de áreas rurales, suburbanas y urbanas en diversas zonas de España.

”Tomamos una pequeña muestra de sangre de cada ave, de acuerdo con su peso y estado físico, y los liberamos ilesos”, explica la investigadora. Las muestras se analizaron para detectar signos de estrés oxidativo, que puede usarse para medir cuánto un factor estresante ambiental, como la contaminación, está debilitando las defensas naturales de la ave.



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