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La reciente presencia de calima en España ha vuelto a poner de relieve las preocupaciones en torno a la calidad del aire y su impacto en la salud pública. En este contexto, es fundamental examinar detenidamente la evolución de la calidad del aire en Europa durante las últimas dos décadas.

A pesar de algunas mejoras generales, es preocupante constatar que únicamente dos países europeos cumplen con las recomendaciones establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).  A lo largo de este artículo arrojaremos luz acerca de sobre la imperiosa necesidad de abordar los problemas relacionados con la contaminación atmosférica en toda Europa y resaltará la importancia crucial de adoptar medidas más efectivas para proteger la salud de la población.

La Gravedad de la Contaminación del Aire

La contaminación del aire se ha identificado como una de las principales amenazas ambientales para la salud humana, contribuyendo a una de cada nueve muertes a nivel mundial. Según la OMS, esta forma de contaminación es responsable de aproximadamente siete millones de fallecimientos prematuros al año en todo el mundo.

El informe de la organización IQAir de 2023, que analizó datos de 30,000 estaciones de medición de la calidad del aire, ha destacado que solo siete países de los 127 países analizados cumplen con las recomendaciones de la OMS. Entre estos países se encuentran Australia, Estonia, Finlandia, Islandia, Nueva Zelanda, Mauricio y la isla de Granada.

La Situación en Europa: España y Más Allá

España se sitúa en el puesto 95 en la lista de la OMS en cuanto a calidad del aire. En el extremo opuesto, Pakistán lidera la lista, superando los límites establecidos por la OMS en catorce veces. Le siguen países como India, Tayikistán y Burkina Faso, lo que indica una preocupante situación en varias regiones del mundo.

La OMS establece límites para la concentración de diversos contaminantes en el aire, incluyendo partículas finas (PM2.5) y partículas gruesas (PM10), así como dióxido de nitrógeno (NO2).

  • Partículas Finas (PM2.5): Las partículas finas, también conocidas como PM2.5, se refieren a partículas suspendidas en el aire con un diámetro de 2.5 micrómetros o menos. Estas partículas son extremadamente pequeñas y pueden penetrar profundamente en los pulmones, llegando incluso al torrente sanguíneo, lo que puede causar una amplia gama de problemas de salud.
  • Partículas Gruesas (PM10): Las partículas gruesas, conocidas como PM10, son partículas suspendidas en el aire con un diámetro de 10 micrómetros o menos.Aunque son más grandes que las PM2.5, estas partículas aún pueden penetrar en las vías respiratorias superiores y causar problemas de salud significativos.
  • Dióxido de Nitrógeno (NO2): El dióxido de nitrógeno es un gas altamente reactivo y tóxico que se forma principalmente por la combustión de combustibles fósiles a altas temperaturas, como en los motores de los vehículos y en las centrales eléctricas. La exposición a NO2 puede causar una serie de problemas de salud, incluyendo irritación de las vías respiratorias, exacerbación del asma, aumento del riesgo de infecciones respiratorias, y reducción de la función pulmonar.

El Impacto del Tráfico Vehicular en la Contaminación del Aire

El Instituto de Salud Global de Barcelona ha confirmado una mejora significativa en la calidad del aire durante las últimas dos décadas. Los resultados muestran un descenso notable en las principales partículas contaminantes, incluyendo el dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas en suspensión PM2.5 y PM10

Centrándonos en el descenso de las partículas de dióxido de nitrógeno, que son principalmente generadas por el tráfico de vehículos, se observa una mejora destacada en las áreas urbanas de Europa Occidental. Por otro lado, la reducción de partículas se ha evidenciado principalmente en Europa Central.

Conclusiones y Acciones Futuras

La situación actual de la calidad del aire en Europa y en el mundo es motivo de gran preocupación. Aunque se han realizado avances en algunos aspectos, es evidente que queda mucho por hacer para cumplir con las recomendaciones de la OMS y proteger la salud de las poblaciones afectadas.

Es esencial que los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad en su conjunto redoblen sus esfuerzos para abordar este problema urgente. La implementación de políticas más estrictas en materia de emisiones, el fomento del transporte sostenible y la promoción de energías limpias son algunas de las medidas que deben ser adoptadas con prontitud.

En última instancia, la protección del medio ambiente y la salud humana deben ser prioridades fundamentales en la agenda global, y todos debemos contribuir de manera activa y responsable para lograr un aire más limpio y saludable para las generaciones presentes y futuras.

Redacción Ambientum



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