La próxima cumbre del G8 no alcanzará un compromiso para reducir las emisiones de CO2 en 2020 ni siquiera en 2030 porque no es "el foro" adecuado para ello, según declaró hoy el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda. Asimismo, aseguró que será difícil que el club de países más industrializados del mundo logre impedir el aumento de los precios del petróleo y de los alimentos porque "problemas tan complejos como éstos no pueden solucionarse a corto plazo".

Los dirigentes de Estados Unidos, Japón, Alemania, Canadá, Italia, Reino Unido, Francia y Rusia, que se reunirán entre el 7 y el 9 de julio en Hokkaido, previsiblemente llegarán a un compromiso para reducir "a largo plazo" las emisiones globales en 2050, en consonancia con el acuerdo alcanzado en la cumbre celebrada el año pasado en Alemania sobre la necesidad de tomarse en serio el problema.

No obstante, la búsqueda, antes de diciembre de 2009, de una alternativa al Protocolo de Kioto, que expira en 2012, corresponde a las negociaciones que se lleven a cabo en el marco de la ONU, ya que "el G8 no es un foro para llegar a acuerdos a medio plazo sobre este objetivo", declaró Fukuda en una entrevista concedida a varias agencias de noticias con vistas a la cumbre.

"Intentaremos mantener discusiones constructivas para que podamos conseguir resultados concretos, que incluyan objetivos a largo plazo", prosiguió. No obstante, "lo importante es que todas las economías importantes participen de forma responsable", añadió en referencia a China e India. Fukuda anunció la semana pasada los planes de Japón para reducir en 2050 las emisiones en un 60 a 80 por ciento respecto a los actuales niveles.

Todo apunta a que Estados Unidos se opondrá a acuerdos de más alcance en Hokkaido. Washington ha anunciado que únicamente podría aceptar una reducción de sus emisiones si otros países como China o India también lo hacen, algo que hasta la fecha han rechazado.

El cambio climático será el punto principal de la cumbre del G8, pero el otro capítulo destacado de la agenda será el incremento de precios de los combustibles y de los alimentos. "Es un asunto complejo que no puede solucionarse a corto plazo", declaró Fukuda ante las agencias. "El G8 debe marcar el camino mandando un fuerte mensaje" sobre las repercusiones de este problema en la eocnomía mundial, añadió.