Con el objetivo de reducir las emisiones nacionales de muchos de esos contaminantes atmosféricos, el Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto que establece nuevos compromisos, lo que, según el Ministerio para la Transición Ecológica, contribuirá a reforzar la protección de la salud humana y del medio ambiente y a mejorar la calidad del aire.

El decreto aprobado por el Ejecutivo establece los nuevos compromisos nacionales de reducción de emisiones, que se deberán cumplir en 2020 y en 2030, para el dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, los compuestos orgánicos volátiles no metánicos, el amoniaco y las partículas finas (partículas en suspensión de menos de 2,5 micras).

Según ha informado el Ministerio para la Transición Ecológica, el decreto incorpora al ordenamiento jurídico español la Directiva europea (de diciembre de 2016) que establece los compromisos de reducción de emisiones de los Estados miembros para las emisiones atmosféricas causadas por las actividades humanas.

Desplazar la inversión hacia tecnologías más limpias y eficientes

Para reducir esas emisiones contaminantes será importante, ha subrayado el Ministerio, que los sectores afectados integren la variable medioambiental en sus actividades, de manera que la inversión se desplace hacia tecnologías más limpias y eficientes.

La nueva norma fija la obligación del Estado de aprobar un Programa Nacional de Control de la Contaminación para establecer medidas aplicables a todos los sectores, como la agricultura, la generación de energía, la industria, el transporte por carretera, el transporte por vías navegables, la calefacción doméstica o el uso y fabricación de disolventes.

Este programa (que deberá ser presentado a la Comisión Europea antes de abril de 2019) incluirá medidas que impulsen un comportamiento “más sostenible” de esos sectores con el objetivo de tratar de garantizar el cumplimento de los compromisos nacionales de reducción de emisiones. El decreto establece además la creación de una red de seguimiento del impacto de la contaminación atmosférica, para realizar el seguimiento de sus efectos negativos en los ecosistemas.

Esa red, según el Ministerio para la Transición Ecológica, ya se está ya se está constituyendo y cubre tres regiones biogeográficas de la península: la atlántica, la mediterránea y la alpina. El Ministerio fijará los puntos que integrarán esa red utilizando, cuando sea posible, emplazamientos y datos recabados con arreglo a otros programas de medida que ya están en marcha.