EL proyecto, que tiene una duración de 18 meses y que está financiado por la CE a través del programa Sustainable Industry Low Carbon (SILC), tiene como objetivo fundamental “apoyar los proyectos llevados a cabo en industrias de proceso afectadas por el comercio de emisiones para ayudarles a afrontar los retos de una economía baja en carbono y a mantener su competitividad”, indican fuentes del ITC.

Las actividades de Reducer se centran en la optimización del consumo energético en los equipos del proceso, a través de la implantación de acciones de ahorro energético en los equipos con mayor consumo de gas natural.

En este sentido, desde el ITC se recuerda que el proceso de fabricación de baldosas cerámicas “registra un gran consumo de energía térmica, que mayoritariamente se obtiene por combustión de gas natural. Este proceso de combustión tiene como resultado la emisión a la atmósfera de dióxido de carbono, uno de los gases de efecto invernadero señalado como responsable del calentamiento global del planeta, cuyas emisiones son objeto de seguimiento y limitación a nivel internacional”.

Azulev es una de las empresas castellonenses fabricantes de baldosas cerámicas que está afectada por la Directiva 2003/87/CE, por la que se establece un régimen para el comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, y por tanto, debe cumplir con todas las obligaciones legales que derivan de esta normativa.

En el proyecto Reducer se pretende combinar el desarrollo de varias técnicas pioneras que se implantarán en las instalaciones de Azulev, con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, así como los costes energéticos y ambientales. “A medio plazo, el desarrollo de estas técnicas puede transferirse a otras empresas con una problemática similar, por lo que puede tener un gran impacto a nivel sectorial”, puntualizan fuentes del instituto tecnológico.



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