Desde 1995 se han hallado 3.453 planetas extrasolares en 2.577 sistemas estelares

Un objetivo que está un poco más cerca tras el anuncio, esta semana, del hallazgo de siete planetas con tamaños y algunas características parecidas al nuestro en torno a una estrella enana ultrafría situada a 39 años luz. TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h forman parte ya de esa lista de exoplanetas o planetas extrasolares, como se conoce a los planetas situados fuera del Sistema Solar. 

Telescopios terrestres y espaciales comenzaron a escrutar nuestra galaxia para encontrar nuevos mundos, una tarea que tiene ocupados a una gran cantidad de equipos de investigadores en todo el mundo. 21 años después del anuncio del primer planeta descubierto, el balance es impresionante: 3.453 planetas extrasolares confirmados repartidos por 2.577 sistemas estelares. Además, hay 19 planetas candidatos a convertirse en planeta extrasolar, es decir, todavía no se ha confirmado.

Los descubrimientos se suceden a un ritmo vertiginoso. Se están encontrando muchos planetas y con tamaños y características muy diversas. Y aunque no se parezcan a la Tierra o o las condiciones que se dan en sus superficies sean incompatibles con la presencia de vida, su estudio es igualmente de gran interés para entender cómo se forman los planetas.

De los mundos confirmados, más de 1.264 son gigantes de hielo, 1043 son gigantes gaseosos, 781 mundos han sido clasificados como "supertierras" y 352 son de tipo terrestre, según los datos del Archivo de Exoplanetas de la NASA

Los planetas encontrados en torno a la estrella TRAPPIST-1 fueron observados por el telescopio espacial de la NASA Spitzer y por varios telescopios terrestres, como el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral. En la búsqueda de otros mundos en nuestra galaxia ha tenido un papel protagonista el telescopio Kepler de la NASA, específicamente diseñado para ello y conocido como el cazador de planetas.

Debido al gran interés que suscita la búsqueda de planetas extrasolares, en la actualidad las agencias espaciales trabajan en el desarrollo de futuros telescopios terrestres y espaciales que les permitirán descubrir nuevos mundos e investigar las características de planetas ya conocidos. Hay grandes expectativas puestas en el sofisticado y caro telescopio espacial James Webb, que sucederá al mítico Hubble, y cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2018. Además de descubrir nuevos mundos, se espera que recoja datos que permitan, por ejemplo, averiguar la composición química de los planetas más interesantes hallados hasta ahora, entre los que destacan los planetas del sistema TRAPPIST-1 anunciados esta semana. 

La Agencia Espacial Europea (ESA), por su parte, tiene previsto lanzar a mediados de la próxima década la misión PLATO (PLAnetary Transits and Oscillations of stars) con el objetivo de encontrar y estudiar sistemas planetarios extrasolares, en particular aquellos que tengan planetas de tipo terrestre que estén situados en la zona habitable de su estrella, es decir, a una distancia adecuada para tener agua líquida y quizás, albergar vida. Y para eso no puede estar ni demasiado cerca ni demasiado lejos.



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