Una labor que desarrollan desde el año 1993, con la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación, y que los ha posicionado entre los mayores expertos en esta materia dentro del panorama nacional.

Los resultados de sus estudios permitirán a numerosas empresas del mercado andaluz adaptarse a la nueva regulación de la calidad del aire, que ha aprobado recientemente el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, que sustituye a la legislación vigente desde 1996 y que incluye, por primera vez, todas las actividades que generen olores y la obligación de facilitar información a la población en esta materia.

Los investigadores gaditanos han optimizado un procedimiento microbiano, conocido como "biofiltración", mediante el cual se pueden degradar los compuestos responsables del mal olor que se genera en los efluentes gaseosos derivados de determinadas actividades industriales, como el bombeo de aguas residuales desde los colectores hasta las estaciones depuradoras de este tipo de aguas, la operación en las propias estaciones depuradoras o en instalaciones ganaderas. Se han centrado en analizar los compuestos sulfurados, principalmente, ácido sulfhídrico (compuesto responsable del olor a huevo podrido) y otros compuestos reducidos como metilmercaptano, dimetilsulfuro y dimetildisulfuro; así como la eliminación de amoniaco presentes en el aire. "Nuestro objetivo es disponer de una tecnología versátil y de bajo coste que pueda ser utilizada por cualquier industria, depuradora o empresa que tenga necesidad de eliminar el olor producido por este tipo de compuestos", comenta el profesor José Manuel Gómez Montes de Oca.

Esta investigación se ha hecho realidad con el montaje de un biofiltro de eliminación de olores en la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de Cádiz-San Fernando, a través de la empresa de base tecnológica Konectia, S.L., que "ha demostrado que esta tecnología es viable y elimina los compuestos sulfurados responsables del mal olor presentes en la corriente de aire tratado". Igualmente, fruto de su experiencia, los investigadores de la UCA han patentado el procedimiento de inoculación de estos biofiltros industriales, constituyendo una innovación en la forma de operar a nivel industrial.

Para poder llegar a estos resultados, ha sido necesaria la experiencia adquirida durante los últimos 20 años en el desarrollo de investigaciones relacionadas con la eliminación de ácido sulfhídrico presente en el biogás, proceso conocido como "biodesulfuración", ya que en este caso las concentraciones son mucho más altas que las que se encuentran en un proceso de eliminación de olores.

De hecho, actualmente, está en período de ejecución el proyecto del Plan Nacional de I+D+i titulado "Desulfuración de gases ricos energéticamente mediante biofiltros percoladores: desarrollo y optimización del proceso en condiciones anóxicas y aerobias", que está siendo coordinado por la Universidad Autónoma de Barcelona y en el que también participa, junto a la UCA, la Universidad Politécnica de Cataluña. La aportación de la entidad gaditana a este estudio se centra en comprobar el funcionamiento de un biofiltro, que se encargaría de limpiar el biogás procedente de los digestores anaerobios de las plantas depuradoras de aguas residuales emitido a la atmósfera, a través de un proceso anóxico, es decir, "hasta ahora, habíamos trabajado con biofiltros aeróbicos, a los cuales les metíamos oxígeno, pero en este momento hemos dado un paso más y estamos comprobando qué ocurre si alimentamos un biofiltro percolador con el biogás que sale directamente de una depuradora, por ejemplo, en un biofiltro a través de un proceso sin oxígeno", como explica el responsable de este proyecto en la UCA, José Manuel Gómez Montes de Oca.



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