La Comisión propone cambios fundamentales en el marco de homologación de lo que se conoce como «tipo UE». Según las normas actuales, las autoridades nacionales son las únicas responsables de certificar que un vehículo cumple todos los requisitos de comercialización y que el fabricante respeta las normas de la UE. Las propuestas de hoy contribuirán a que los ensayos de los vehículos se hagan de forma más independiente y a mejorar la vigilancia de los vehículos que ya están en circulación. Y una mayor vigilancia europea reforzará el sistema en su conjunto. 

La Comisión ya estaba revisando el marco de homologación de tipo de la UE para los vehículos de motor cuando surgió el caso Volkswagen. Desde entonces, ha decidido que es necesario llevar a cabo una reforma más profunda para evitar que se repitan casos de incumplimiento de normas como este. La propuesta de Reglamento relativo a la homologación y la vigilancia del mercado de los vehículos de motor que se presenta hoy complementa los esfuerzos por introducir unos ensayos de emisiones más estrictos (verificación de las emisiones en condiciones reales de conducción). 

En palabras de Jyrki Katainen, vicepresidente responsable de Fomento del Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad: «En un mercado único en el que las mercancías circulan libremente, todos tenemos que cumplir las normas. Las revelaciones del caso Volkswagen han puesto de relieve que es necesario mejorar el sistema de comercialización de los vehículos. Si queremos recuperar la confianza de los clientes en este sector tan importante, no solo tenemos que poner unas normas más estrictas, sino que también debemos garantizar que se cumplan efectivamente. Es esencial restablecer la igualdad de condiciones y la competencia leal en el mercado.» 

Por su parte, la comisaria Elzbieta Bieńkowska, responsable de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes, ha declarado: «El mercado único requiere que se apliquen rigurosamente las normas en todos los sectores, incluida la industria automovilística. Con nuestras propuestas de hoy, vamos a mejorar la calidad y aumentar la independencia de los ensayos de vehículos, y también mejoraremos la supervisión de los vehículos que ya están en circulación. Esto complementa nuestros esfuerzos por introducir los procedimientos de verificación de emisiones más estrictos del mundo, que seguiremos calibrando y revisando para garantizar que se respeten verdaderamente los límites de emisiones más rigurosos.» 

El actual sistema de homologación de tipo se basa en la confianza mutua: una vez que un vehículo se certifica en un Estado miembro, puede circular libremente por toda la UE. Aunque es la UE la que establece el marco jurídico, las autoridades nacionales son plenamente responsables del control de la conformidad de los fabricantes de automóviles. El proyecto de Reglamento relativo a la homologación y la vigilancia del mercado de los vehículos de motor mantiene el principio del reconocimiento mutuo, que es uno de los fundamentos del mercado único de la UE, pero pretende corregir los fallos del sistema. 

La propuesta de Reglamento contribuirá a lograr tres objetivos: 

  • Reforzar la independencia y la calidad de los ensayos que permiten comercializar los automóviles: La mayoría de los Estados miembros designan los servicios técnicos encargados de los ensayos y la inspección de la conformidad de los vehículos con los requisitos de homologación de tipo de la UE. Y los fabricantes de vehículos pagan directamente estos servicios técnicos. La Comisión propone modificar el régimen de remuneración para evitar los lazos financieros entre los fabricantes y los servicios técnicos, ya que puedan dar lugar a conflictos de intereses y comprometer la independencia de los ensayos. La propuesta prevé también unos criterios de funcionamiento más estrictos para estos servicios técnicos, que deberán someterse periódicamente a auditorías independientes para obtener y mantener su designación como tales. Las autoridades nacionales de homologación de tipo se someterán a revisiones cruzadas para asegurar que las normas correspondientes se apliquen y se hagan valer de manera rigurosa en toda la UE. 
  • Introducir un sistema eficaz de vigilancia del mercado que controle la conformidad de los automóviles que ya están en circulación: Al contrario de lo que sucede con las normas actuales, que se ocupan principalmente de los controles previos a la comercialización, en el futuro los Estados miembros y la Comisión llevarán a cabo controles de verificación de la conformidad en vehículos que ya estén en el mercado. Gracias a ello, será posible detectar incumplimientos en una fase temprana y asegurar una intervención enérgica e inmediata en lo que respecta a vehículos que no respeten las normas, que presenten riesgos graves para la seguridad o que sean nocivos para el medio ambiente. Todos los Estados miembros deben poder tomar medidas de salvaguardia en su territorio contra los vehículos no conformes, sin necesidad de esperar a que actúe la autoridad que haya concedido previamente la homologación de tipo. Los Estados miembros deberán revisar periódicamente el funcionamiento de sus actividades de vigilancia del mercado y publicar los resultados. 
  • Reforzar el sistema de homologación de tipo con una mayor supervisión europea: La Comisión tendrá la facultad de suspender o restringir la actividad, o bien retirar la designación, de los servicios técnicos que no trabajen correctamente y no apliquen las normas con el debido rigor. En el futuro, la Comisión podrá llevar a cabo ensayos de verificación en los vehículos ya comercializados (a través de su Centro Común de Investigación) y, en caso necesario, de poner en marcha recuperaciones de vehículos. Se espera que la propuesta, al permitir a la Comisión imponer sanciones económicas, tenga un efecto disuasorio en los fabricantes y los servicios técnicos a la hora de autorizar la comercialización de vehículos que no respeten las normas. La Comisión también presidirá un foro en el que está previsto desarrollar estrategias comunes de verificación de la conformidad con los Estados miembros y organizar auditorías conjuntas de los servicios técnicos y revisiones cruzadas entre las autoridades de homologación de tipo. 

La propuesta de la Comisión mantiene la prohibición actual de utilizar dispositivos de desactivación o manipulación que las autoridades nacionales tienen la obligación de vigilar y cuya utilización deben impedir, pero además va más allá. Según el proyecto de Reglamento, el fabricante tendrá que facilitar el acceso a los protocolos de software de los vehículos. Esta medida complementa el paquete de emisiones en condiciones reales de conducción, que hará mucho más difícil sustraerse a las exigencias de emisiones, y que incluye una obligación para los fabricantes de revelar su estrategia de reducción de emisiones, como ya es el caso en los Estados Unidos. 

Próximos pasos 

El proyecto de Reglamento se enviará ahora al Parlamento Europeo y al Consejo, que deberán adoptarlo. Una vez adoptado, será directamente aplicable, y derogará y sustituirá a la Directiva 2007/46/CE (la «Directiva marco»). 



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