Estos meses de primavera, el servicio de limpieza del Ayuntamiento lleva a cabo una prueba piloto con el objetivo de mejorar la calidad del aire, a través de una tecnología que impida la resuspensión de partículas contaminantes. Esta medida forma parte del Plan de mejora de calidad del aire (PMQAB).

Aunque los niveles de contaminación en Barcelona entran, en general, dentro de los parámetros establecidos por la UE, algunas partículas concretas, como el óxido de nitrógeno, presenta unos niveles superiores a los permitidos, circunstancia que se repite en la mayoría de ciudades del continente.

En este sentido, el servicio de limpieza municipal inicia una prueba piloto con una nueva tecnología, pionera en Europa, con la finalidad de reducir estas partículas contaminantes en el aire. Con la colaboración del CSIC, y la financiación de la UE a través del programa Life, en los puntos de la calle de la Industria, la avenida de Gaudí y la calle de Biscaia ya se ha empezado a implantar la nueva medida.

Casi la mitad de los óxidos de nitrógeno presentes en el aire proceden del tráfico viario que, además, es el encargado de esparcirlos y dejarlos suspendidos en el aire. El paso de los vehículos libera, al mismo tiempo, estas partículas y las levanta. Gracias a unos aditivos que se incorporan al agua de la limpieza, sin embargo, estas partículas se quedan aglomeradas en el suelo y así se evita que se esparzan en el aire.

El CSIC ha dispuesto, además, estaciones de control en los tres puntos donde se desarrolla esta prueba piloto para sacar conclusiones y evaluar la nueva medida antes de trasladarla a otros puntos de la ciudad.



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