Bajo el lema ¨Muévete por un aire limpio¨, la Unión Europea celebró la semana pasada la Semana de la Movilidad, con el objetivo de recordar que pequeños gestos, como utilizar el transporte público, ir en bici o caminar, pueden mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

WWF participó en esta Semana de la Movilidad con un llamamiento para recuperar el ferrocarril para los trayectos metropolitanos e interurbanos. Según la organización, el tren puede posicionarse como el medio principal de transporte de los ciudadanos y contribuir disminuir las emisiones de CO2 del sector. Para conseguirlo, es necesario potenciar y adaptar la oferta a las necesidades de transporte cotidiano de los ciudadanos, mejorar los servicios ferroviarios que fomenten la intermodalidad y la accesibilidad de las estaciones, y fomentar la electrificación de las líneas ferroviarias.

Además, según el informe Plan 2020: Propuesta ferroviaria para una nueva realidad, presentado al Gobierno por las organizaciones CCOO, Greenpeace y WWF, en colaboración con la Asociación para la Promoción del Transporte Público (PTP), el tren tiene potencial suficiente para convertirse en motor económico y social de futuro. Según este estudio, fomentando el transporte ferroviario existente e introduciendo determinadas mejoras, se podría llegar a ahorrar hasta 2.000 millones de euros respecto a la propuesta del Ministerio de Fomento, ya en marcha desde el mes de junio. Asimismo, WWF lamenta que el Gobierno se centre en potenciar la red ferroviaria de alta velocidad, que prevé la construcción nuevas infraestructuras, en eliminar 48 líneas de media distancia y en reducir la oferta en otras 127 líneas en una media del 32%.

Según Georgios Tragopoulos, técnico de transporte y eficiencia energética de WWF España: ‘El transporte del año 2020 debe ser más sostenible, eficiente, seguro y equitativo. Para este objetivo, el tren se presenta como una oportunidad que no debemos dejar escapar para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea y de lucha contra el cambio climático”. Y concluye: “El ciudadano sabe apreciar qué es lo mejor para él, para la sociedad y para el medio ambiente, pero son necesarias las decisiones administrativas que le permitan optar por un cambio modal, como la mejora de los servicios de la red ferroviaria en su conjunto o la construcción de carriles bici que posibiliten la circulación de este medio de transporte limpio dentro de las ciudades”.



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