Inevitablemente, los espacios en los que pasamos la mayor parte del día tienen un efecto en nuestra salud y bienestar, aunque esto, en ocasiones, se pase por alto.

Estar expuestos de manera continuada a una mala iluminación o a una ventilación deficiente puede suponer la aparición de enfermedades de índole respiratoria y cardiovascular, y de episodios de ansiedad o depresión.

Pero los edificios no enferman únicamente a las personas: son responsables de una tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea y consumen un 40% de la energía, dos variables que tienen una estrecha relación con el Cambio Climático.

A la vista de esto, la adaptación de los edificios –tanto nuevos como antiguos– es uno de los retos en los que hay que trabajar para garantizar un futuro saludable y sostenible.

Garantizar la sostenibilidad de los edificios no solo es posible en aquellos de nueva construcción, también en los más antiguos. Así lo confirma el informe de la Health and Environment Alliance (HEAL) que recoge cómo sería la inversión para paliar las deficiencias del parque inmobiliario de la UE: rápidamente amortizable.

Un total de 295 millones de euros (precios de 2011) a amortizar en un plazo de 18 meses por medio de ahorros ya previstos: reducción de costes sanitarios y mejores resultados en materia social. El estudio afirma que el primer año se recuperarían 2 de cada 3 euros.

Factores relevantes

El Centro de Clima, Salud y Medio Ambiente Mundial de la Universidad de Harvard, ha publicado un escrito en el que planteaba nueve medidas en las que hay que incidir para transformar los edificios en entornos saludables para las personas que los ocupan:

Ventilación

Cumplir o exceder las pautas locales de la tasa de ventilación del aire exterior para controlar las fuentes interiores de olores, productos químicos y dióxido de carbono. El aire recirculado y el aire libre deben filtrarse para que hasta las nanopartículas se eliminen. Hay que evitar las tomas de aire al nivel de la calle y realizar un mantenimiento regular y monitorizado para resolver posibles problemas.

Calidad del aire

Elegir suministros de oficina, muebles y materiales de construcción de bajas emisiones para limitar las fuentes de compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles. Además, es importante mantener los niveles de humedad entre 30-60% para mitigar los problemas de olores.

Calidad del agua

Cumplir con los estándares mínimos de confort térmico para mantener niveles constantes de temperatura y humedad durante todo el día. Proporcionar un adecuado control térmico a nivel individual y examinar el espacio para identificar las zonas que tienen condiciones deficientes.

Polvo y plagas

Elegir materiales para las superficies y el mobiliario que eviten la acumulación de polvo y suciedad y limpiar de forma regular. Desarrollar un plan integrado de manejo de plagas centrado en medidas preventivas como sellar los puntos de entrada, prevenir la acumulación de humedad y la eliminación de basura.

Iluminación y vistas

Durante el día, proporcionar tanta iluminación natural como sea posible y/o con luz azul de alta intensidad manteniendo el confort visual y evitando el deslumbramiento. Siempre que sea posible, reducir la intensidad de la luz un rato antes de dormir.

Ruido

Proteger contra los ruidos exteriores como el tráfico, las construcciones o los aviones. Controlar las fuentes de emisión de ruidos interiores.

Humedad

Llevar a cabo inspecciones regulares de tejados, tuberías, techos y equipos de climatización para identificar posibles fuentes de humedad y puntos de condensación.

Seguridad y salud

Cumplir con las normas de seguridad contra incendios y monóxido de carbono. Proporcionar iluminación adecuada en áreas comunes, escaleras, puntos de salida de emergencia, estacionamientos y entradas de edificios.

Viviendas saludables

Aunque no son mayoría, ya existen edificios acogedores para las personas y para el planeta. Son aquellos que cumplen con el certificado de construcción sostenible BREEAM, que evalúa el impacto ambiental en 10 categorías: Gestión, Salud y Bienestar, Energía, Transporte, Agua, Materiales, Residuos, Uso ecológico del suelo, Contaminación e Innovación.

En España ya hay muchas promociones certificadas con este sello, pero son menos las que aspiran a las calificaciones máximas. Los proyectos de ACCIONA tienen este objetivo: “No solo certificamos el 100% de nuestras viviendas, sino que aspiramos a la calificación Muy Bueno en todas ellas”, explica Pablo Nieto, director técnico de la compañía, por lo que las exigencias a sus promociones son superiores en diversas categorías, desde la eficiencia energética hasta la naturaleza de los materiales o la gestión de residuos.

Fuente: Leticia Rialto / Planeta Inteligente – EL MUNDO,

Artículo de referencia: http://www.planetainteligente.elmundo.es/retos-y-soluciones/esta-tu-oficina-enfermando-a-tus-empleados,



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