Según informan investigadores de Princeton en Nature Communications, el 22 de diciembre de 2017, los modelos tienden a tener en cuenta una gran parte del calor diario del sol, lo que da como resultado condiciones más cálidas y secas de lo que realmente podría ocurrir.

Los investigadores encontraron que las imprecisiones en la contabilidad del ciclo diurno o diario de la nube no parecían invalidar las proyecciones climáticas, pero aumentaron el margen de error para una herramienta crucial que los científicos usan para comprender cómo nos afectará el cambio climático.

"Es importante obtener el resultado correcto por la razón correcta", dijo el autor Amilcare Porporato, profesor de ingeniería civil y ambiental en el Instituto Ambiental de Princeton.

Porporato y el primer autor Jun Yin, un investigador asociado postdoctoral en ingeniería civil y ambiental, descubrieron que no capturar con precisión el ciclo nuboso diario tiene al sol bombardeando la Tierra con un extra de 1-2 vatios de energía por metro cuadrado.

Se estima que el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera desde el comienzo de la era industrial produce 3,7 vatios adicionales de energía por metro cuadrado. Yin y Porporato llevaron a cabo su estudio después de asistir a un seminario sobre cobertura de nubes y sensibilidad climática.

Las nubes cambian durante el día y día a día. Los modelos climáticos hacen un buen trabajo al capturar la cobertura promedio de la nube, dijo Yin, pero pierden picos importantes en la cobertura real de la nube. Estos picos pueden tener un efecto dramático en las condiciones diarias, como a primera hora de la tarde durante la parte más calurosa del día.

Los investigadores utilizaron imágenes satelitales de 1986-2005 para calcular los ciclos diurnos promedio de las nubes en cada temporada en todo el mundo. Yin analizó la cobertura de la nube en intervalos de tres horas, mirando más de 6.000 puntos en el globo que mide 175 millas por 175 millas cada uno.

Yin y Porporato compararon los promedios que obtuvieron con los de nueve modelos climáticos utilizados por los científicos del clima. La mayoría de los modelos tienen la cobertura más espesa que ocurre por la mañana sobre la tierra en lugar de a primera hora de la tarde cuando las nubes protegen a la Tierra del calor más intenso del sol.