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Pese a que ya hemos pisado su suelo, la Luna sigue teniendo un halo de misterio. Y no hablamos de su influjo sobre nosotros y nuestro planeta, ni tampoco de las lunáticas miradas de amantes y poetas. La Luna, nuestro satélite, sigue teniendo misterios por resolver.

Lo último lo contó este miércoles la NASA. Han descubierto un doble cráter en la cara oculta de la Luna. Es lo que ha visto la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO). El doble cráter ha sorprendido a los científicos, que creen que pudo ser consecuencia del impacto de un cohete el pasado marzo.

Este misterio lunar se suma a una larga lista. Algunos se han ido resolviendo con el tiempo: los ojos que miran desde la Tierra cada vez son más y con mayor precisión. Pero otros siguen esperando explicación.

Cómo surgió la Luna

La Luna se formó hace casi 4.500 millones de años. La teoría más aceptada es la hipótesis del gran impacto, que dice que la Luna fue el resultado de una colisión catastrófica entre la Tierra embrionaria y otro protoplaneta del tamaño de Marte llamado Tea.

Según la NASA, este impacto habría sido 100 millones de veces mayor que la colisión del asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios. La gran similitud entre las composiciones de la Tierra y la Luna respaldan esta teoría.

La hipótesis del gran impacto explica el gran tamaño de nuestro satélite, pero tiene dificultades para justificar otras propiedades de la Luna, escriben Simon J. Lock y Sarah T. Stewart en un artículo en Scientific American. Hay numerosos aspectos del origen lunar que aún quedan por esclarecer, pero hasta hoy no ha surgido ninguna explicación mejor.

Los dos autores dan cuenta de una nueva explicación. Una sinestia (un híbrido entre planeta y disco, generado en un impacto) podría explicar el nacimiento de la Luna y el hecho de que su composición sea tan similar a la de la Tierra. Las sinestias podrían aparecer de manera habitual en todo el cosmos como resultado del proceso de formación de planetas.

¿Hubo vida en la Luna?

En principio, no o al menos no hay pruebas de ello. Creen los científicos que en el momento de su «nacimiento» en la Luna había agua y calor. Además, hubo actividad volcánica (liberando gas y vapor) y se cree que pudo haber océanos. Todo ello era un buen principio para la vida.

En 2018, un estudio publicado en la revista Astrobiology, sugirió que la Luna pudo haber albergado vida hace unos 3.500 millones de años, debido a esa actividad volcánica. Astrobiólogos de las universidad del Estado de Washington y de Londres analizaron numerosas rocas lunares, hallando en la Luna trazas de actividad volcánica.

Las emisiones de gas y vapor podrían haber creado «pozos de agua líquida en la superficie y una atmósfera bastante densa para mantenerla en estado líquido por millones de años, precondición para la aparición de la vida». Sin embargo, según el astrobiólogo Dirk Schulze-Makuch, el escenario más verosímil «es que la vida no haya nacido en la Luna, sino que haya llovido del cielo a bordo de un meteorito», hallando luego condiciones para adaptarse.

De dónde viene el agua de la Luna

Hay agua en la Luna. Sí, no sabemos cuánta, pero hay agua. De momento, se ha encontrado congelada y en pequeñas cantidades. Especialmente en el Polo Sur del satélite.

En 2020, la NASA explicó que en la superficie de la Luna hay numerosos cráteres y algunos muy pequeños. En éstos podría haber mucha más agua porque a ellos nunca llega la luz del Sol. También hay agua en el hielo que han dejado a su paso los cometas. Lo último es la que se forma por la interacción del viento solar y los silicatos que hay en el suelo lunar.

La cara oculta

Es el hemisferio no observable desde la Tierra porque el satélite presenta siempre la misma cara. Se explica porque la Luna tarda en rotar sobre sí misma lo mismo que su movimiento de traslación alrededor de nuestro planeta. Pero, ¿por qué la Luna no muestra en su cara oculta zonas oscuras como las que se extienden en el hemisferio que se ve desde la Tierra, sus «mares»?. Astrónomos de Penn State University resolvieron el misterio en 2014.

En su origen, el lado lejano, lejos de la Tierra en ebullición, se enfrió lentamente. Luego, grandes meteoritos golpearon la cara visible de la Luna y pasaron a través de la corteza, liberando grandes lagos de lava basáltica que formaron el paisaje del lado visible a la Tierra. Cuando los meteoroides golpeaban su zona oculta, en la mayoría de los casos, la corteza era demasiado gruesa y no había brotes de basalto magmático, creando valles, cráteres y montañas, pero no mares.

¿Un ‘cubo’ en la cara oculta?

En noviembre de 2021, el rover chino Yutu-2 fotografió un misterioso objeto al que la agencia espacial china se refirió como «cabaña misteriosa». Parecía un cubo. Pero no, no era un objeto que recordara al monolito de la Odisea del Espacio de Kubrick.

En enero de este año, ingenieros de la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) consiguieron captar una imagen más próxima al objeto. Y sólo era una roca lunar, que la perspectiva de la foto inicial convirtió en un cubo casi perfecto.

Su extraña órbita

La Luna parece moverse de manera misteriosa o al menos de forma poco natural. Su órbita frente a la Tierra debería ser elíptica, pero es casi totalmente circular. En realidad, lo hace en círculos y óvalos, según la perspectiva. Los científicos han visto que la Luna presenta un bamboleo regular en su órbita. Se vio por primera en 1728. El satélite tarda 18,6 años en completar esa órbita.

Fuente: 20minutos

Artículo de referencia: https://www.20minutos.es/noticia/5023555/0/la-luna-sigue-siendo-un-misterio-enigmas-de-nuestro-querido-satelite-que-estan-a-medio-resolver/



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