Temperatura récord de 17,5 grados en La Antártida

Las temperaturas medias en el continente helado rondan entre los diez grados bajo cero en la costa y los 60 grados bajo cero en el interior. El registro de la base argentina, al norte de la Antártida, ha sorprendido a los científicos, que han detectado un aumento medio de tres grados en el último medio siglo, pero que nunca habían visto subir las temperaturas a niveles propios del Mediterráneo.

"Están ocurriendo cosas realmente locas en los dos polos", ha advertido Mark Serreze, director del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo en Estados Unidos (NSIDC). Serreze recuerda cómo en el Artico se alcanzaron temperaturas de 20 grados por encima de lo habitual y se registró un mínimo histórico de hielo el pasado mes de noviembre.

"El auténtico canario en la mina del cambio climático es el Artico, pero lo que está empezando a pasar en la Antártida es preocupante", reconoce el glaciólogo Peter Wadhams, autor de "Adiós al hielo". "Es cierto que durante cuatro décadas se ha producido un avance de las superficie del hielo en el polo sur, y ese es un argumento al que se han aferrado durante años los escépticos".

"Pero esa tendencia también se ha roto", recalca Wadhams. "El desprendimiento de un iceberg de 5.000 kilómetros cuadrados a principios de año es un claro indicador de que algo rato está pasando también allí".

John Turner, de la British Antartic Survey, recuerda cómo los vientos gélidos del oeste, que habitualmente han amortiguado los efectos de cambio climático en la Antártida, fueron el pasado otoño bastante más débiles de lo habitual. La recuperación de la capa de ozono sobre el continente puede también haber contribuido a un sobrecalentamiento. 

"Es muy difícil saber exactamente lo que está ocurriendo", admite Turner, en declaraciones a The Independent. "Cuando empezamos el seguimiento por satélite en 1979, el hielo empezó a disminuir, y entonces los atribuimos al calentamiento global… Pero entonces volvió a aumentar, hasta bien recientemente".

Michael Sparrow, experto del World Climate Research Programme, ha aprovechado la circunstancia de lo ocurrido en los últimos años en el Artico y en la Antártida para hacer un llamamiento mundial: "Los dos polos no están lo suficientemente cubiertos para las observaciones científicas, y menos aún para los pronósticos. Necesitamos contar con los instrumentos adecuados para verificar los máximos y los mínimos en la última frontera del planeta, y reconocer el importantísimo papel que juegan a la hora de regular el clima y los océanos".



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