La Corriente de Agulhas, frente a la costa de Sudáfrica, podría estimular la circulación termohalina del Atlántico, la cual desempeña una función importante en el flujo hacia el norte de la Corriente del Golfo y por tanto en el clima del noroeste de Europa y otras zonas. A escala regional, la Corriente de Agulhas influye en la ocurrencia de episodios climáticos extremos. Al mismo tiempo, las variaciones anuales en las precipitaciones que caen sobre el sur de África se corresponden con anomalías cálidas y frías en el sistema de Agulhas, las cuales a su vez guardan relación con varios modelos climáticos del Océano Índico.

No obstante, y a pesar de esta función crucial, se ha pasado por alto en gran medida el potencial del sistema de Agulhas como activador de la variabilidad climática, al menos hasta el estudio realizado por el proyecto GATEWAYS (Multi-level Assessment of Ocean-Climate Dynamics: A Gateway to Interdisciplinary Training and Analysis), perteneciente a las Acciones Marie Curie.

El profesor Rainer Zahn, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) de la Universidad Autónoma de Barcelona y coordinador del proyecto, explicó: La innovación del proyecto reside en la combinación de metodologías nuevas y otras ya establecidas que no suelen aplicarse en un mismo proyecto científico. En nuestro proyecto se relacionan procesos climáticos y oceánicos con el análisis de materiales obtenidos mediante muestreos de la columna de agua y trampas de sedimentos para así verificar hasta qué punto los materiales obtenidos son representativos de los procesos oceánicos.

Mediante modelización de alta resolución y última generación, el equipo de GATEWAYS descubrió que la atmósfera influye de modos inesperados en los procesos oceánicos del pasillo que conecta los océanos Índico y Atlántico frente al sur de África. Los vientos fuertes en una dirección son capaces de generar una corriente oceánica superficial en contra del viento y empujar el contenido del agua del Océano Índico al Atlántico. Este descubrimiento del proyecto resultó sorprendente y se debe en gran medida al método utilizado para estudiar las corrientes oceánicas activadas por el viento, como es el caso, por ejemplo, de los aumentos pronunciados en el intercambio de agua que se dan entre los dos océanos.

Aún se trata de una hipótesis, pero es un resultado posible físicamente que indica que los patrones de circulación sugeridos concuerdan con la base de datos compilada por la comunidad científica dedicada a la paleoclimatología marina que ha trabajado en el proyecto. Todo un logro que abre la puerta a un campo nuevo del conocimiento científico, explicó el profesor Zahn.

El consorcio de GATEWAYS, compuesto por científicos de España, Alemania, Israel, Países Bajos, Reino Unido y Sudáfrica, creó una asociación interdisciplinaria de expertos en oceanografía física, meteorología, modelización numérica oceánica y atmosférica y paleoclimatología terrestre y marina. Según sugiere el profesor, este último ámbito científico permitió utilizar protocolos analíticos en una amplia gama de materiales que entrelazan capacidades paleoclimáticas terrestres y marinas con el fin de ejecutar relaciones paleoclimáticas oceánicas y terrestres, propuestas con frecuencia pero puestas en práctica en raras ocasiones.

En su opinión, el éxito del proyecto se debe a esta colaboración interdisciplinaria: El avance en nuestra colaboración se basó en el esfuerzo, el tiempo, la paciencia y sobre todo en una postura no convencional por parte de todos los socios, una actitud que nos permitió lograr progresos considerables. No obstante, aún queda mucho por descubrir antes de que el proyecto llegue a su fin, concluyó el profesor Zahn.



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